El Bombardero de los Urales

 En los años 30, cuando los nazis llegaron al poder en Alemania,  la Fuerza Aerea Alemana (Luftwaffe) se desarrolló exclusivamente como arma táctica de apoyo al ejército. 

                             Dornier Do-19

Al comenzar la llamada batalla de Inglaterra en 1940, y luego la Operación  Barbarroja (invasión alemana a la Urss), la Luftwaffe se encontró  sin un bombardero  estratégico con 4 motores de gran alcance. Esto contribuyó  a la larga en la  derrota final en ambos frentes, que sucedió?

                                Junkers Ju-89

El Bombardero de los Urales seria el proyecto de bombarderos  tetramotores estratégicos  mas importante de Alemania nazi, a mediado de los años 30 junto al desarrollar a los Junkers Ju-89 y Dornier Do-19. 

Pero la muerte del principal promotor del bombardero estratégico  alemán, el General alemán Walter Wever, a bordo de un Heinkel He-70 Blitz (Rayo) en 1936 sentenció a esos aparatos que le hicieron  mucha falta a Alemania  en la batalla de Inglaterra y durante la invasión a la URSS.

                        Heinkel He-70 Blitz

Wever se encontraba probando a un modelo del Blitz, aparato dotado de un motor lineal británico Kestrel, ya que los modernos motores alemanes Daimler Benz aún no se encontraban a punto.

Al final en la Luftwaffe  se impuso la idea del bombardero en picada, promovida por el as de la Primera Guerra Mundial Ernst Udet, quien se trajo unos biplanos Curtiss a Alemania, con dinero dado por el mismo Germán  Göering.

            Junkers Ju-87A (Anton) de las               Fuerzas Nacionalistas en España

A partir de esa idea, se desarrolló y probó  en la Guerra Civil española al Junkers Ju-87A (Anton, con pantalones, por el carenado largo del tren de aterrizaje) Stuka.

Ya en las primeras fases, los Stukas ayudaron al rápido avance de la Blitzkrieg  alemana. Pero todo el avance y éxito de la Werchmat en 1939/40 se frenó  en la batalla aérea  de Inglaterra, en la mitad del 40 y en la invasión a la URSS en 1941, en parte, debido a la ausencia de Los Bombarderos  de los Urales y su capacidad de destruir la industria de guerra adversaria.

Repasemos un poco mejor esta interesante y decisiva historia en el desarrollo de la Guerra Aerea: 

El invierno de 1934 Walther Wever, jefe del Estado Mayor de la naciente Luftwaffe, no pensaba en guerras rápidas ni en campañas relámpago: imaginaba ciudades industriales enemigas ardiendo a cientos de kilómetros, quebradas por una fuerza aérea capaz de golpear el corazón mismo de un país. Aquella visión tomaría forma en un concepto que la historia recordaría como el “Bombardero de los Urales”.

Wever había leído con atención a Giulio Douhet, cuyo libro Il dominio dell’aria proponía algo radical: la guerra moderna se decidiría en el cielo. No bastaba con apoyar a los ejércitos de tierra; había que destruir la capacidad industrial y moral del enemigo mediante bombardeos estratégicos masivos. La idea era simple y brutal: dominar el aire era dominar la guerra.

Ya durante la Primera Guerra Mundial, pioneros como Igor Sikorsky y Gianni Caproni habían dado los primeros pasos hacia el bombardero pesado. El gigantesco Sikorsky Ilya Muromets fue el primer avión cuatrimotor operativo: una mole de madera y tela capaz de transportar cargas de bombas impensables para su tiempo, con cabinas cerradas y múltiples posiciones de ametralladoras. En una de sus misiones, sus explosiones concentradas produjeron lo que algunos testigos describieron como un “terremoto artificial”, una sensación nunca antes vivida en combate.

En paralelo, el Caproni Ca.3 representó otra línea evolutiva: trimotor, con fuselaje abierto, estructura ligera y capacidad de bombardeo en formación. Ambos modelos eran primitivos, pero habían sembrado la idea: el bombardero pesado podía cambiar el curso de la guerra.

Wever quería retomar esa senda. Bajo su impulso, dos gigantes comenzaron a tomar forma en las mesas de diseño alemanas: el Dornier Do 19 y el Junkers Ju 89. Ambos eran cuatrimotores, concebidos para volar largas distancias cargados de bombas, con fuselajes metálicos, trenes de aterrizaje robustos y múltiples torretas defensivas.

El Do 19 era una fortaleza voladora temprana: ala alta, estructura sólida, armamento defensivo distribuido en torretas, pero limitado en potencia y alcance. El Ju 89, por su parte, ofrecía mejores prestaciones: mayor velocidad, mayor techo operativo y capacidad de carga. Sin embargo, ambos proyectos aún estaban en fase experimental, lejos de la madurez operativa que Wever deseaba.

ACCIDENTE MORTAL DE WALTER WEVER.

En 1936, Walther Wever murió en un accidente aéreo a bordo de un Heinkel He 70, una elegante aeronave de alta velocidad que simbolizaba la modernidad tecnológica de Alemania. Con su muerte, no solo desaparecía un hombre: se extinguía una visión estratégica.

El vacío fue ocupado por figuras con una concepción completamente distinta de la guerra aérea. Ernst Udet, héroe de la Primera Guerra Mundial, tenía una obsesión: el bombardeo en picado. Fascinado tras probar aviones estadounidenses como los Curtiss —en particular los diseños que darían origen al concepto del bombardero en picado—, Udet estaba convencido de que la precisión quirúrgica era superior a la destrucción masiva. El avión debía ser un bisturí, no un martillo.

Su influencia fue decisiva. Bajo su presión, incluso proyectos como el Heinkel He 177 fueron forzados a incorporar capacidades de bombardeo en picado, lo que complicó su diseño y redujo su eficacia como bombardero estratégico.

A esta visión se sumaron opositores dentro del alto mando. Alfred Jodl y otros oficiales consideraban que Alemania no necesitaba bombarderos estratégicos de largo alcance. Su razonamiento era pragmático: las futuras guerras serían rápidas, terrestres, apoyadas por la aviación táctica. El concepto de Blitzkrieg requería bombarderos medios, ágiles y precisos, no gigantes costosos y lentos.

De esta manera el Do 19 y el Ju 89 fueron cancelados antes de entrar en producción. Alemania renunció, en la práctica, a desarrollar una verdadera fuerza de bombardeo estratégico.

Mientras tanto, en Gran Bretaña, la historia seguía otro camino. El Short Stirling, primer bombardero cuatrimotor británico operativo, avanzaba hacia la producción en serie. Aunque limitado por decisiones de diseño —como su envergadura restringida para adaptarse a hangares existentes—, el Stirling representaba la materialización de la doctrina de bombardeo estratégico que Alemania había abandonado.

De tal manera que en la Segunda Guerra Mundial, dos filosofías se enfrentaban sin aún saberlo: la alemana, centrada en el apoyo táctico y la precisión; y la aliada, heredera directa de Douhet, orientada a la destrucción industrial a gran escala. El “Bombardero de los Urales” nunca pasó de ser un sueño incompleto, una posibilidad truncada por la muerte, la política y la divergencia doctrinal. 

En otro articulo trataremos de los que fueron los proyectos de bombarderos para atacar a norteamerica,  por parte de las tres potencias del Eje.

BIBLIOGRAFÍA 

-Bekker ,Cajas. Luftwaffe. 

-Enciclopedia Ilustrada de la Aviación 

-Enciclopedia  Take Off de la aviación 

-Sgarlato Nico, Regia aeronautica, Delta Editrice.

Comentarios

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