Batalla de Canae.

 ITALIA (216 a.e.c.) BATALLA DE CANNAE.

SEGUNDA GUERRA PÚNICA. 

El último desesperado intento de los romanos de vencer al invasor cartagines, Anibal Barca, en suelo itálico, fue en la famosa batalla de Cannae, en el sur de Italia, donde Aníbal controlaba el territorio. 


CONTEXTO: Luego de las tres victorias consecutivas de Aníbal contra cónsules romanos, en las batallas de Tesino (escaramuza contra Publio Cornelio Escipión padre), Trebia (derrota del cónsul Tiberio Sempronio Longo) y lago Trasimeno (muere el cónsul Gaius Flaminio), el Senado nombra dictador a Quinto Fabio Máximo. Este personaje es conocido por sus tácticas dilatorias y de guerrilla, tierra arrazada, dentro del territorio italiano, y estuvo a punto de vencer a Aníbal, sin lograrlo.


LOS HECHOS: Cansados de que las tácticas dilatorias de Fabio Máximo no daban resultados, y mas bien, habían causado desgaste en las campiñas italianas (muchas pertenecían a la aristocracia u Optimates), la facción mas belicista y menos aristocrática, encabezada por el cónsul Cayo Terencio Varrón, convence al Senado para formar el Ejército mas grande desplegado por Roma. Cuatro legiones (en vez de dos) para cada uno de los dos cónsules (el otro era Lucio Emilio Paolo), junto a sus legiones "clones" de auxiliares o "socios" (aliados itálicos sin ciudadanía romana..un conflicto a futuro). Cada legion tenía 5000 legionarios, es decir, Roma a desplegaría contra los 30 mil veteranos de Anibal a unos 80 mil hombres.

Lucio Emilio Paulo, Anibal Barca y Cayo Terencio Varrón.

LA BATALLA: Como era costumbre en el doble mando del Ejército romano republicano, este se turnaba cada dia entre uno de los cónsules ; el dia de la batalla era turno de Cayo Terencio Varrón, mas impulsivo que el mas cauto Paolo Emilio. Varrón decidió enfrentarse a Aníbal compactado todas las 4 Legiones (8 en realidad) en un compacto bloque único, en contra de la opinión de Emilio Paulo. Ambos cónsules comandaban a la caballería romana a los flancos, inferior a la caballería Numida de Masinisa y a la de los galos. 


Aníbal era un estratega conocedor de batallas ancestrales, como la de Maratón. Decide entonces aplicar la misma táctica del ateniense Milciades, aplicando una maniobra de envolvimiento de las legiones con sus falangistas libios y africanos, armados con la lanzas largas, las sarisas.


La masacre de romanos se dio desde afuera hacia adentro de su Ejército envuelto. Los soldados del centro, comprimidos, no podían ni sacar su gladio, solo pudieron esperar el momento de morir atravesados por las sarisas. En la retaguardia fueron taponados por la caballería de Anibal, que ya habían derrotado a la caballería del viejo Emilio Paulo, mientras que en el otro flanco, Varron huyó con su caballería.


Solo pudieron salvarse dos legiones, comandados por una joven figura que surgía, Publio Cornelio Escipión, hijo. Su padre se encontraba en esos momentos de lucha en Hispania contra Asdrubal, hermano de Anibal. 


CONSECUENCIAS: Ante esta gran victoria, nada se oponía al avance de Anibal a Roma. Maharbal. su lugar teniente, es famoso por la frase que supuestamente le dirigió a Aníbal: "Sabes vencer batallas, Aníbal, pero no sabes ganar la Guerra", refiriéndose a la decisión del general de no marchar inmediatamente contra Roma. De hecho, el ejército cartagines avanzó, solo mucho después hacia Roma. Pero los romanos lograron traer refuerzos desde la asediada Capua, y Anibal entonces se retiró.


Quizás mas importante fue lo sucedido con el cónsul Varron y las dos legiones que se salvaron de la masacre de Cannae. Estas fueron expulsadas de Roma y excluidas en Sicilia. 

Tiempo después, el victorioso en Hispania, Publio Cornelio Escipión, solicitó al Senado retomarlas para entrenarlas y usarlas para invadir Túnez, acercarse a Cartago, obligando por fin a Anibal abandonar Italia. Esas dos legiones fueron protagonistas en la victoria romana contra los elefantes de Aníbal en la batalla de Zama.


Finalmente, el responsable del pésimo mando romano en Cannae, Varrón, fue perdonado por el cómplice Senado romano, ya que "cumplia con su deber". Una élite romana ya decadente, donde el honor era subordinado a la ambición sin moral de las nuevas clases emergentes, como la de los equites (una clase media adinerada que se le llamaba con el nombre de la anterior caballería). Un caso que contrasta con la inclemente e injusta "justicia" que se aplicaba en épocas de la Atenas Clásica, aquella de la democracia radical, por derrotas muy inferiores.

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