VOLTAIRE
DESPOTISMO ILUSTRADO (o ABSOLUTISMO ILUMINADO) EN PRUSIA Y RUSIA.
El término de Despotismo Ilustrado ha sido actualizado en la historiografia reciente por el de Absolutismo Iluminado. La palabra déspota en el siglo XVIII se refería a los gobernantes sátrapas orientales, llegados al poder mediante atentados y asesinatos de su predecesor, en cambio que los reyes absolutistas llegaban al poder por concesíón divina de Dios, esto a pesar de que en el caso de Catalina de Rusia llegó al poder luego del asesinato de su marido, el zar Pedro III.
En la imagen ficticia (ya que jamás se reunieron los cuatro personajes juntos a la vez), vemos a Federico II de Prusia, la madame de Pompadour, Voltaire y Catalina de Rusia.
VOLTAIRE EN FRANCIA, SU ADMIRACIÓN A LUIS XIV Y SU EXILIO DURANTE LUIS XV
Voltaire defendió la monarquía absoluta como un motor necesario para el progreso social y cultural, una postura que moldeó su relación con los monarcas franceses y su posterior exilio. Su admiración por Luis XIV quedó inmortalizada en su obra histórica El siglo de Luis XIV, publicada en 1751. En este texto, Voltaire describió el reinado del Rey Sol como el apogeo de la civilización humana, un período brillante donde el orden absolutista centralizado permitió el florecimiento de las artes, las ciencias y la razón, aplastando el caos del feudalismo anterior. Para el filósofo, un rey con poder absoluto pero guiado por la razón era el único capaz de someter el fanatismo de la Iglesia y la ignorancia popular.
Bajo esta misma premisa de buscar un monarca ilustrado, Voltaire intentó ganarse el favor del sucesor, Luis XV, y apoyó su administración durante la década de 1740. El filósofo puso su pluma al servicio de la corona escribiendo poemas patrióticos y crónicas que ensalzaban las victorias militares francesas en la Guerra de Sucesión Austriaca, un conflicto internacional masivo que enfrentó a las grandes potencias europeas entre 1740 y 1748. Gracias a estos servicios de propaganda, y al respaldo de su aliada la marquesa de Pompadour, Voltaire obtuvo los cargos oficiales de historiógrafo real y caballero de la cámara del rey, además de ingresar a la Academia Francesa en 1746.
Sin embargo, el apoyo mutuo entre Voltaire y Luis XV se desmoronó rápidamente debido a profundas tensiones políticas y personales. A diferencia de su predecesor, Luis XV era un monarca profundamente devoto que miraba con desconfianza el anticlericalismo y las mordaces sátiras de Voltaire. El filósofo atacaba constantemente la censura real y los privilegios de la Iglesia católica. El ambiente en la corte de Versalles se volvió insoportable para el pensador, quien se sentía despreciado por el rey y marginado por las facciones más conservadoras del gobierno.
El desencadenante definitivo de su ruptura con el entorno de Luis XV ocurrió en 1749 tras la muerte de Émilie du Châtelet, la brillante matemática que había sido amante y protectora de Voltaire, dejándolo en una situación de profunda vulnerabilidad emocional y política en Francia.
Europa vivía una tregua inestable tras la firma del Tratado de Aquisgrán en 1748. En este contexto de reconfiguración geopolítica, Federico II de Prusia buscaba consolidar a su reino como una nueva potencia militar y cultural frente al tradicional predominio francés y austriaco. El monarca prusiano, un admirador confeso de la cultura francesa que deseaba rodearse de las mentes más brillantes de la Ilustración, aprovechó el descontento de Voltaire y le ofreció un generoso mecenazgo, una pensión anual y el título de chambelán en su corte de Potsdam. Despechado por la falta de reconocimiento de Luis XV, ignorando las advertencias de sus amigos y buscando un refugio seguro donde escribir con total libertad, Voltaire decidió abandonar Francia en 1750 para instalarse en Prusia, iniciando una de las etapas más célebres y turbulentas de la historia intelectual europea
RELACIÓN VOLTAIRE CON MADAME POMPADOUR
Voltaire habia sido el protegido de Madame de Pompadour durante el reinado de Luis XIV. La relación entre Voltaire y la marquesa de Pompadour fue una alianza estratégica fundamental, nacida de una simpatía intelectual mutua, que protegió al filósofo en los momentos más delicados de su estancia en la corte de Versalles. Jeanne-Antoinette Poisson, nombrada favorita oficial de Luis XV en 1745, era una mujer de gran cultura, amante de las artes y cercana a los círculos de la Ilustración.
Desde el inicio de su ascenso al poder, madame de Pompadour vio en Voltaire al genio literario que podía dar brillo cultural al reinado de Luis XV, mientras que Voltaire encontró en ella a una protectora astuta, capaz de actuar como escudo ante la hostilidad del rey, los ministros conservadores y la Iglesia católica. A través de la influencia de la marquesa, Voltaire experimentó su período de mayor éxito oficial dentro de Francia. Pompadour intercedió directamente ante el monarca para que se le otorgaran al escritor los cargos de historiógrafo real, caballero de la cámara del rey y, finalmente, su ansiado ingreso a la Academia Francesa en 1746, un logro que el filósofo había intentado sin éxito en varias ocasiones debido a la oposición de los sectores eclesiásticos.
Como muestra de agradecimiento y para consolidar esta alianza, Voltaire compuso diversas obras teatrales y poemas alegóricos destinados a las fiestas de la corte, celebrando tanto las victorias militares de Francia como la gracia y el refinamiento de la propia marquesa, a quien dedicó versos elogiosos que despertaron la envidia de sus rivales políticos.A pesar de la solidez de este vínculo, la protección de madame de Pompadour tenía límites estrictos impuestos por el equilibrio de poder en Versalles.
La marquesa debía cuidar su propia posición frente a los constantes ataques de la facción devota de la corte y el carácter inestable de Luis XV, quien nunca llegó a confiar en el irreverente filósofo. Cuando los escritos satíricos de Voltaire cruzaban la línea de lo tolerable o cuando sus imprudencias financieras y personales causaban escándalos incómodos para la Corona, la marquesa se veía obligada a distanciarse tácticamente de su protegido para no arriesgar su propia influencia sobre el rey.Incluso después de que Voltaire abandonara Francia rumbo a Prusia en 1750, y a pesar del enfriamiento temporal que provocó su partida, ambos mantuvieron una correspondencia cordial y un respeto mutuo que perduró a lo largo de los años.
Madame de Pompadour continuó defendiendo de manera discreta a los filósofos ilustrados y apoyando proyectos monumentales como la Enciclopedia de Diderot y D'Alembert, consolidando un legado de mecenazgo cultural del cual Voltaire fue, sin duda, uno de los mayores beneficiarios.
RELACIÓN DE VOLTAIRE CON LOS MONARCAS FEDERICO II DE PRUSIA Y CATALINA DE RUSIA.
La relación de Voltaire con Federico II de Prusia y Catalina la Grande de Rusia encarnó las luces y sombras del despotismo ilustrado, pero con el prusiano convivió en la corte, mientras que con la rusa mantuvo una alianza exclusivamente epistolar.
Entre 1750 y 1753, Voltaire se instaló en el Palacio de Sanssouci invitado por Federico II, a quien asesoró en reformas legales, tolerancia religiosa y en la redacción del tratado político Anti-Maquiavelo. Sin embargo, la convivencia destruyó la mutua admiración debido a choques de egos, las burlas del filósofo hacia los poemas del rey, escándalos financieros de Voltaire y la publicación de una sátira que enfureció al monarca. La ruptura fue violenta; Voltaire huyó de Prusia y fue arrestado y humillado temporalmente en Fráncfort por agentes del rey.
La relación de quince años con Catalina la Grande se basó en una correspondencia estratégica a la distancia que evitó el desgaste del día a día. Voltaire actuó como el principal agente de relaciones públicas de la emperatriz en Europa, justificando sus guerras de expansión y elogiando sus reformas en salud y educación, como su vacunación pública contra la viruela. A cambio, Catalina financió indirectamente sus proyectos y compró su biblioteca personal tras su muerte. El mayor inconveniente de este vínculo no fue un conflicto personal, sino una profunda contradicción moral, ya que Voltaire cerró los ojos ante la naturaleza autocrática de la zarina, justificando la violenta represión de las revueltas campesinas en Rusia para preservar su ideal de un monarca filósofo.
FUENTES: SABATÉ, VICTOR. ASSOLUTISMO E PARLAMENTARISMO
ENCICLOPEDIA SCOPRIRE LA STORIA. VOL 26
MONDADORI EDITORI. 2017.

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