Ancestros de Nerón
Antonia la Mayor no era hermana de Marco Antonio, sino su hija (tenida con Octavia la Menor). Sin embargo, sí es correcto que fue la abuela paterna del emperador Nerón. [1, 2]
Parentesco y Genealogía
- Hija de Marco Antonio: Nació en el año 39 a. C. y fue la hija mayor del triunviro Marco Antonio y de Octavia la Menor (la hermana del emperador Augusto). [1, 2]
- Abuela de Nerón: Se casó con Lucio Domicio Enobarbo, y de ese matrimonio nació Cneo Domicio Enobarbo, quien a su vez fue el padre de Nerón. Por tanto, Antonia la Mayor es efectivamente la abuela paterna del emperador. [1, 2, 3]
Datos clave sobre este matrimonio
- Alianza política: Su matrimonio fue pactado para sellar la paz entre Marco Antonio y Octavio (el futuro emperador Augusto, hermano de Octavia). [1, 2]
- Crianza ejemplar: Tras el abandono de Marco Antonio para irse con Cleopatra, Octavia regresó a Roma y crió con total dedicación a sus dos hijas, a los hijos de sus matrimonios anteriores y a los propios hijos que Marco Antonio tuvo con Cleopatra. [1, 2]
Marco Antonio tuvo tres hijos con Cleopatra VII, la última reina de Egipto. Entre ellos hubo una pareja de mellizos y un hijo menor. Tras la derrota y suicidio de sus padres, los tres fueron llevados a Roma como prisioneros de guerra. [1, 2, 3, 4, 5]
Alejandro Helios: Nacido en el 40 a. C., era el mellizo de Cleopatra Selene. Su padre lo nombró gobernante de Armenia, Media y Partia.
Cleopatra Selene II: Nacida en el 40 a. C., melliza de Alejandro. Fue la única de los tres hermanos que alcanzó la edad adulta y dejó descendencia.
Ptolomeo Filadelfo: Nacido en el 36 a. C., el hijo menor. Marco Antonio lo nombró simbólicamente gobernante de Siria y Asia Menor. [1, 2, 3, 4, 5]
Qué pasó con ellos tras la caída de Egipto?
- El desfile triunfal: Los tres niños fueron exhibidos en Roma encadenados con pesadas cadenas de oro durante el triunfo militar de Octavio (Augusto). [1, 2]
- Crianza por Octavia: Octavio perdonó la vida de los pequeños y se los entregó a su propia hermana, Octavia la Menor (la exesposa de Marco Antonio). Ella los crió y educó en su propia casa junto a sus propias hijas, Antonia la Mayor y Antonia la Menor. [1, 2, 3]
- El destino de Cleopatra Selene: Octavio le otorgó una gran dote y la casó con el rey Juba II de Numidia. Juntos gobernaron el reino de Mauritania, convirtiendo su corte en un gran centro cultural. [1, 2]
- La desaparición de los varones: Alejandro Helios y Ptolomeo Filadelfo desaparecen de los registros históricos poco después del matrimonio de su hermana. Se asume que fallecieron jóvenes por enfermedad o causas naturales. [1, 2]
Tras la muerte de sus padres, los tres niños vivieron un cambio drástico en sus vidas. Fueron trasladados a Roma como prisioneros y desfilados por las calles encadenados con oro en la celebración del triunfo militar de Octavio. A pesar de la humillación inicial, el futuro emperador Augusto decidió perdonarles la vida y tomó una decisión sorprendente. Le entregó la custodia de los pequeños a su hermana Octavia la Menor, quien había sido la esposa legítima de Marco Antonio.
Octavia los acogió en su propio hogar con una generosidad extraordinaria, criándolos y educándolos como si fueran sus propios hijos, junto a las dos Antonias. Con los años, la única que logró sobrevivir y prosperar en la edad adulta fue la niña, Cleopatra Selene. Octavio le otorgó una generosa dote y la casó con el rey Juba II de Numidia, un monarca aliado de Roma. Juntos se trasladaron a gobernar el reino de Mauritania, donde crearon una corte brillante y próspera llena de arte y cultura. En cambio, el destino de sus dos hermanos varones, Alejandro Helios y Ptolomeo Filadelfo, sigue siendo un misterio. Desaparecieron de las crónicas históricas poco tiempo después del matrimonio de su hermana, por lo que los historiadores sospechan que fallecieron a una edad muy temprana debido a alguna enfermedad.
Cesarión, cuyo nombre real era Ptolomeo XV, tuvo un destino mucho más trágico que el de sus hermanos menores. Al ser el hijo mayor de Cleopatra y, según su madre, el único hijo biológico de Julio César, representaba un peligro político inmenso para Octavio. Mientras Julio César estuviera vivo, y más aún tras su asesinato, el joven príncipe era el único que podía disputarle a Octavio el título de verdadero heredero del dictador romano.
Cuando las tropas romanas de Octavio invadieron Egipto y la derrota final era inminente, Cleopatra intentó salvar a su hijo a toda costa. Le dio una gran fortuna en oro y joyas y lo envió hacia el sur, con la intención de que cruzara el mar Rojo y escapara hacia la India, donde estaría a salvo. Sin embargo, su tutor y consejero lo traicionó. Convenció al joven de regresar a Alejandría bajo la falsa promesa de que Octavio quería negociar con él y permitirle reinar en Egipto.
Al enterarse de que el muchacho regresaba, Octavio consultó con su filósofo de cabecera, Ario Didimo, si debía perdonarle la vida como a los otros hijos de Antonio. El filósofo le dio una respuesta que sentenció al joven: "No es bueno que haya demasiados Césares". Octavio entendió que la sola existencia de un hijo de sangre de Julio César amenazaba su legitimidad. Por orden suya, Cesarión fue interceptado en el camino y ejecutado en el año 30 a. C., poco antes de cumplir los diecisiete años, poniendo fin a la dinastía de los Ptolomeos en Egipto.
OCTAVIA LA MENOR
Octavia la Menor es recordada como una de las mujeres más respetadas, cultas y dignas de la antigua Roma. A pesar de vivir en una época donde las mujeres eran utilizadas como piezas de ajedrez político, ella logró ganarse la admiración universal del pueblo romano. Tras el divorcio de Marco Antonio y la posterior muerte de este, Octavia se retiró de la vida pública activa y se concentró por completo en su hogar, convirtiendo su casa en un refugio y un centro de educación ejemplar. [1, 2]
Su generosidad no tuvo límites, ya que no solo crió a las dos hijas que tuvo con Antonio y a los hijos de su primer matrimonio, sino también a los hijos que Marco Antonio había tenido con su anterior esposa Fulvia, y a los tres huérfanos que dejó con Cleopatra. El propio emperador Augusto, su hermano, la adoraba y la colmó de honores inéditos para una mujer, como concederle la total independencia financiera y permitirle tener estatuas públicas con su rostro. [1, 2, 3, 4, 5]
El golpe más duro de su vida llegó en el año 23 a. C., cuando falleció su hijo mayor, Marcelo, quien estaba destinado a ser el heredero del imperio. Octavia quedó devastada por la tragedia, se vistió de luto riguroso y pasó el resto de sus días sumida en una profunda tristeza, prácticamente recluída. Cuando falleció en el año 11 a. C., su hermano Augusto le rindió los más altos honores de Estado, pronunció su elogio fúnebre y el Senado ordenó construir en su memoria el famoso Pórtico de Octavia, cuyos restos aún pueden visitarse hoy en Roma. [1, 2, 3, 4]
El Pórtico de Octavia está dedicado exclusivamente a Octavia, la hermana del emperador Augusto. [1, 2]
A pesar de que Octavia estuvo casada con Marco Antonio, el monumento no tiene ninguna relación con él. Tras la guerra civil, Marco Antonio fue declarado enemigo del Estado romano, por lo que Augusto mandó construir y reconstruir este gran complejo cultural para honrar la memoria y la virtud de su hermana. El monumento sustituyó a un pórtico anterior más antiguo y se convirtió en uno de los lugares más emblemáticos de Roma, albergando templos, bibliotecas y obras de arte. [1, 2, 3, 4, 5]
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