La Regia Marina
La Regia Marina Italiana de Mussolini. Moderna, grandiosa, inútil.
"Uno de los interrogantes de la presente contienda es si la Regia Marina italiana estara a la altura de la contienda de 1914 o su decadencia ya es total".
W. S. Churchill, 1940.
En junio de 1940, cuando Italia entra en la guerra, la Regia Marina mete miedo en el papel. Es la cuarta flota del mundo. Seis acorazados, 19 cruceros, 59 destructores, 115 submarinos. Los barcos son nuevos. Los acorazados clase Littorio son de 1937, 45.000 toneladas, 9 cañones de 381 mm, 30 nudos. En teoría, superiores a cualquier acorazado británico en el Mediterráneo. Los cruceros clase Zara son los mejor blindados del mundo. Los destructores clase Navigatori dan 38 nudos. Es una flota pensada para dominar el Mediterráneo.
El problema es que la guerra no se pelea en el papel. Se pelea de noche, con combustible, con radar y con portaaviones. Y la Regia Marina no tenía ninguna de las cuatro cosas. Mussolini había construido una flota para una guerra de Jutlandia. Una batalla decisiva, de día, con buen tiempo, cerca de sus bases. La guerra que tuvo fue de emboscadas nocturnas, de aviones torpederos y de convoyes a 1.500 km de casa.
El primer error era doctrinario. La Marina Italiana no estaba diseñada para proteger convoyes. Estaba diseñada para impedir que la flota francesa salga de Tolón. Por eso no tenía buenos destructores de escolta. Los Navigatori eran para atacar, no para defender. Eran rápidos pero tenían poca autonomía y mal sonar. Cuando tuvo que escoltar barcos a Libia, se encontró con que no sabía hacerlo. Perdió el 35% de los suministros en 1941.
El segundo error era industrial. Italia no tenía petróleo. Cero. Dependía 100% de las importaciones. Cuando Alemania le cortó el chorro en 1941 para priorizar sus Panzers en Rusia, la flota se quedó en puerto. Los Littorio consumían 8.000 toneladas de mazut para una salida de 10 días. En 1942, la Regia Marina tenía combustible para sacar la flota una vez por mes. No podés ganar una guerra si tus barcos salen una vez cada 30 días.
El tercer error era tecnológico. Italia no tenía radar en 1940. Ninguno. Ni de exploración, ni de tiro. Los británicos ya tenían radar en el Valiant y el Warspite. Eso significaba que los ingleses peleaban de noche y los italianos no. En la batalla de Matapán, en marzo de 1941, tres cruceros pesados italianos fueron hundidos en 5 minutos, de noche, porque no vieron a los acorazados británicos hasta que les estaban tirando a 3.500 metros. El radar los vio. Los ojos no.
El cuarto error era el más grave: no tenía portaaviones. Mussolini dijo "Italia es un portaaviones insumergible". La frase es linda para un discurso. En la guerra es suicida. Un portaaviones se mueve. Una base en tierra no. Y la Regia Aeronautica no sabía nada de guerra naval. No hablaba con la Marina. No practicaban juntos. Cuando la flota salía, dependía de que la Fuerza Aérea la encuentre y la cubra. Casi nunca pasaba.
El 11 de noviembre de 1940, 21 biplanos Swordfish del Illustrious atacaron Taranto. Era una base fortificada, con redes antitorpedo y 200 cañones antiaéreos. Los ingleses perdieron 2 aviones. Italia perdió la guerra naval en una noche. Un acorazado hundido, el Conte di Cavour. Dos fuera de combate por meses, el Littorio y el Caio Duilio. La mitad de su fuerza de acorazados, fuera, por 21 aviones de tela que volaban a 140 km/h. Los japoneses enviaron oficiales a Tarento con libretas y dijeron “aja esto nos puede ser util". Y planificaron Pearl Harbor.
Taranto no fue mala suerte. Fue la consecuencia lógica de los cuatro errores. Los acorazados estaban en puerto porque no tenían combustible para estar en el mar. No tenían radar, así que no vieron venir a los aviones de noche. No tenían portaaviones, así que no había cazas que los defiendan. Y la artillería antiaérea estaba pensada para aviones de 1935, no para torpederos que volaban bajo y lento.
Después de Taranto, la Regia Marina no volvió a pelear con la iniciativa. Salía, tiraba algunos cañonazos en Punta Stilo o Cabo Teulada, y se volvía a puerto en cuanto aparecía la Royal Navy. En Matapán perdió 3 cruceros y 2 destructores sin poder responder el fuego. En Sirte, en 1942, un Littorio con 9 cañones de 381 mm no pudo hundir a 4 cruceros ligeros y 4 destructores británicos que defendían un convoy. Se retiró por miedo a los torpedos. Era un ciego con una escopeta disparándole a las moscas.
Los barcos eran buenos. Las tripulaciones, valientes. El Littorio aguantó tres torpedos en Taranto y no se hundió. El Zara en Matapán se fue a pique con la bandera izada y la gente en cubierta. El problema no era el acero. Era la cabeza. Una doctrina de 1918, sin combustible, sin radar, sin aviación naval y con un mando que le tenía terror a perder barcos.
En septiembre de 1943, cuando Italia se rinde, la flota se entrega en Malta. Los Littorio, los Zara, los destructores nuevos. Casi intactos. Habían pasado tres años de guerra sin presentar batalla. La cuarta flota del mundo se rindió con los pañoles llenos y los tanques vacíos. Grandiosa en el desfile. Inútil en la guerra.
La lección es brutal y simple. No importa cuántos acorazados tengas. Si no tienes petróleo, si no ves de noche, si no tienes aviones propios, tenés un museo flotante. La Regia Marina era el museo más caro y más moderno del Mediterráneo. La Royal Navy, con barcos de 1915 pero con radar, portaaviones y combustible, la barrió.
El 9 de septiembre de 1943, la Luftwaffe hunde al acorazado Roma con una bomba guiada Fritz X. Lo mató la aviación, camino a rendirse. Es el epitafio perfecto. A la Marina Italiana no la hundió la Royal Navy. La doctrina nueva hundió la doctrina vieja, junto a la tecnología de su propio ex aliado y el siglo XX.
Bibliografía:
James J. Sadkovich. La Marina Italiana en la Segunda Guerra Mundial. San Martín. 1994
Jack Greene y Alessandro Massignani. La guerra naval en el Mediterráneo 1940-1943. Editorial Naval. 2002
Marc’Antonio Bragadin. La Marina Italiana 1940-1945. Juventud. 1958
Vincent P. O’Hara. Lucha por el Mar Medio. Instituto de Historia y Cultura Naval. 2012.
Fotografias:
1- Acorazado clase Littorio, Vittorio Veneto.
2- Crucero pesado clase Zara Gorizia abandonado despues de la guerra.
3- Acorazado clase Littorio Roma.
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