24 Horas de Le Mans

 EL PRIMER VENCEDOR EN LAS 24 HORAS LE MANS (1923) La primera curiosidad de aquella primera carrera me pareció los colores asginados a cada pais participante: Azul Francia, Rojo Italia, Verde Gran Bretaña, Amarillo Bélgica y Blanco/azul USA. Alemania, la derrotada en la Gran Guerra, no participaba.

El Chenard-Walcker Type U3 15CV Sport es un automóvil histórico francés que se convirtió en una leyenda del automovilismo al ganar la primera carrera de las 24 Horas de Le Mans en 1923. Diseñado un año antes por el ingeniero Henri Toutée como un torpedo deportivo de cuatro plazas, el coche número 9 fue conducido hacia la victoria por los pilotos André Lagache y René Léonard, quienes mantuvieron una velocidad media de 92 kilómetros por hora. 


El éxito de la marca fue total en esa edición inaugural, ya que el vehículo hermano número 10, pilotado por Raoul Bachmann y Christian Dauvergne, cruzó la meta justo detrás para asegurar un espectacular doblete en el podio.En el apartado técnico, este modelo destacaba por soluciones mecánicas muy avanzadas para su época.

Contaba con un motor de cuatro cilindros en línea y tres litros de capacidad que generaba entre 70 y 100 caballos de fuerza, lo que le permitía alcanzar una velocidad máxima cercana a los 150 kilómetros por hora. Una de sus mayores curiosidades era su eje trasero flotante, donde las ruedas se apoyaban en un eje fijo que no transmitía fuerza, mientras que la potencia del motor les llegaba a través de engranajes y semiejes independientes. En la actualidad, el vehículo original que ganó la mítica carrera se encuentra totalmente restaurado y se exhibe de forma permanente en el Museo de las 24 Horas de Le Mans en Francia.


UNA CARRERA LLENA DE DIFICULTADES CLIMÁTICAS 


La primera edición de las 24 Horas de Le Mans se disputó entre el 26 y el 27 de mayo de 1923, bajo unas condiciones climáticas extremas que convirtieron la prueba en una auténtica batalla de resistencia. La carrera comenzó un sábado a las cuatro de la tarde en un circuito provisional de 17,26 kilómetros compuesto por carreteras públicas. 


A los pocos minutos de la salida, el cielo se cerró y comenzó a caer una fuerte tormenta que, combinada con el paso constante de los 33 coches participantes, transformó las pistas de tierra y grava en un peligroso lodazal lleno de baches. Las piedras que saltaban del suelo rompían los faros de los vehículos, un problema gravísimo ya que la normativa exigía que los coches rodaran con luces obligatorias durante la noche para evitar la descalificación.

Al caer la noche, la visibilidad se redujo a niveles críticos debido a la densa niebla y a la falta de iluminación en el trazado rural. Los pilotos debían turnarse al volante deteniéndose en unos boxes muy rudimentarios que consistían en simples mostradores de madera protegidos por lonas, donde los mecánicos trabajaban a la luz de linternas. A pesar del frío, el granizo y el barro acumulado en las gafas de protección, el ritmo en la pista se mantuvo sorprendentemente alto.


 El coche número 9 de Chenard-Walcker tomó el liderazgo gracias a su excelente fiabilidad mecánica y a los ingeniosos faros delanteros protegidos que instaló la marca, lo que les permitió rodar más rápido en la oscuridad que sus competidores.Al amanecer del domingo, el agotamiento físico de los pilotos era extremo tras pasar toda la noche esquivando charcos profundos y lodo sin apenas descansar. La fiabilidad de los motores franceses marcó la diferencia en las últimas horas, permitiendo que 30 de los 33 coches lograran cruzar la línea de meta a las cuatro de la tarde del domingo, una cifra de resistencia asombrosa para la tecnología de la época. El Chenard-Walcker vencedor completó un total de 128 vueltas, recorriendo una distancia de 2.209 kilómetros bajo una lluvia intermitente que no cesó hasta el final del evento.


LOS RIVALES BRITÁNICO, EL BENTLEY


El equipo británico participó en aquella primera carrera con un único Bentley 3 Litre Sport, un coche imponente que se convirtió en el gran rival extranjero de los fabricantes franceses. Diseñado por el propio W.O. Bentley, el vehículo era apodado sarcásticamente por Ettore Bugatti como "el camión más rápido del mundo" debido a su gran tamaño, su robustez y un peso que rondaba los 1.800 kilos. A pesar de ser mucho más grande y pesado que sus competidores, compensaba esa masa con una fuerza y resistencia mecánicas espectaculares. Su motor de 3.0 litros contaba con una tecnología avanzada de cuatro válvulas por cilindro, lo que le permitió registrar la vuelta más rápida de todo el evento y demostrar que era, por puro rendimiento, el coche más veloz sobre la pista.


Sin embargo, el Bentley sufrió una serie de graves imprevistos que le impidieron pelear por la victoria contra los Chenard-Walcker. A diferencia de los líderes, el coche inglés solo tenía frenos en el eje trasero, lo que complicaba su control en las curvas llenas de barro. Durante la noche, las piedras que saltaban del camino destrozaron uno de sus faros delanteros y abrieron un agujero en el tanque de combustible. El coche comenzó a perder gasolina hasta que se detuvo por completo, sin combustible, a tres kilómetros de la zona de reparaciones. En un acto desesperado y totalmente improvisado, el piloto Frank Clement consiguió una bicicleta, le amarró dos bidones de gasolina y pedaleó en la oscuridad por la pista hasta auxiliar a su compañero John Duff. Tras enganchar la bicicleta a la parte trasera del coche y regresar a los boxes, el equipo tardó más de dos horas en sellar la fuga, pero lograron salvar la carrera y cruzar la meta en una heroica cuarta posición general.


Duentes: Donenghino Francesco, Le Mans 24 Horas. DIARKOS. 2025.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Batalla de Canae.

Qatar, India, Pakistán, China

Guerra Lamiaca