Conquista inglesa de Jamaica.

 INICIOS DEL IMPERIALISMO BRITÁNICO EN EL CARIBE. FRACASO EN LA ESPAÑOLA Y LA TOMA DE JAMAICA

CONTEXTO HISTÓRICO: Durante la mitad del Siglo XVII, Inglaterra encontraba en pleno proceso de pasar de ser una Monarquía Absoluta a una Parlamentaria. La.crisis económica llevaba a los reyes Jacobo Y Carlos I y II a convocar al Parlamento solo para pedir impuestos para sus gastos suntuarios y guerras, y al negarse los parlamentarios, el rey terminaba siempre disolviendolo. Todo esto cambió cuando llegó elllamado Parlamenti largo: comenzaron las Guerras Civiles inglesas con la decapitación del rey Carlos I.

En 1653 Oliver Cromwell terminó por disolver el Parlamento, ante la falta de una autoridad firme y se formó el llamado Protectorado durante aquella efímera República inglesa revolucionaria. Para solventar el problema económico, Cromwell decidió desplazar el poder naval de España en el Caribe para adueñarse de sus riquezas. Ya teníamos un antecedentes con los consejos de Walter Raleigh a la reina Tudor Isabel I, en sus descripciones sobre el Orinoco.


LOS HECHOS:

La llamada “Western Design” fue el gran proyecto estratégico impulsado por el gobierno de Oliver Cromwell durante el Protectorado inglés, en el contexto de la guerra anglo-española de 1655-1660. El objetivo principal consistía en debilitar el poder imperial de España en el Caribe y en América, destruyendo su monopolio comercial y apoderándose de territorios estratégicos. Inglaterra buscaba abrir rutas comerciales propias, controlar puertos en el Caribe y participar directamente en el lucrativo comercio atlántico, especialmente el azúcar y el tráfico de esclavos africanos.


Desde la perspectiva política y religiosa del régimen cromwelliano, la expedición también tenía un fuerte componente ideológico. Los puritanos ingleses consideraban a España como la principal potencia católica y como el enemigo tradicional del protestantismo. La guerra se presentó, por tanto, como una especie de cruzada protestante contra el imperio católico español. A esto se sumaba un interés económico muy concreto: romper el sistema comercial cerrado de España en América y sustituirlo por una presencia naval y mercantil inglesa permanente.

La expedición inglesa fue organizada en 1654 y enviada al Caribe en 1655 bajo el mando del almirante William Penn y del general Robert Venables. La flota era una de las mayores enviadas hasta entonces por Inglaterra al Atlántico occidental. Participaron decenas de buques y miles de soldados. Entre los principales barcos de guerra se encontraban el Swiftsure, el Naseby —posteriormente llamado Royal Charles tras la Restauración—, el Andrew, el Falmouth, el Marston Moor y el Speaker. Eran navíos de línea relativamente modernos para su época, artillados con decenas de cañones y preparados tanto para combate naval como para desembarcos anfibios.

Los buques Swiftsure y Naseby en Santo Domingo.

El objetivo inicial de la expedición era atacar la isla de La Española, actual territorio de República Dominicana y Haití. Los ingleses consideraban que Santo Domingo era el centro simbólico y estratégico del poder español en el Caribe y creían que la población española estaba debilitada y sería incapaz de resistir un ataque masivo. Esperaban una conquista rápida que les proporcionara una gran base naval y comercial.

Pero la expedición inglesa sufrió graves problemas desde el inicio. Las tropas estaban mal alimentadas, muchas padecían enfermedades tropicales y existían tensiones entre Penn y Venables. Además, los ingleses subestimaron completamente la capacidad defensiva española. Cuando desembarcaron cerca de Santo Domingo en abril de 1655, encontraron una resistencia mucho más organizada de lo esperado.

La defensa española estuvo dirigida por el gobernador Bernardino de Meneses y Bracamonte. Las fuerzas españolas eran numéricamente inferiores, pero aprovecharon perfectamente el terreno tropical, el calor y las tácticas de guerrilla. Participaron milicias locales, soldados regulares, esclavos armados y jinetes criollos. Los españoles evitaron grandes enfrentamientos frontales y atacaron constantemente las columnas inglesas durante su avance hacia Santo Domingo.

Las principales acciones tuvieron lugar en las cercanías de la capital, especialmente en las batallas de Haina y de La Matanza. Las tropas inglesas, agotadas por la marcha bajo el calor caribeño y con escasez de agua, fueron emboscadas repetidamente. Los jinetes españoles atacaban con rapidez y luego desaparecían en el terreno boscoso. La falta de coordinación inglesa agravó el desastre. Muchos soldados murieron por enfermedades, sed y agotamiento incluso antes del combate directo.

Los españoles contaban con menos recursos de fuerzas navales, pero lograron mantener protegidos los accesos principales y evitar una caída rápida de Santo Domingo. No existió pues una gran batalla naval decisiva comparable a las del siglo XVIII, pero sí operaciones defensivas coordinadas entre las fortificaciones costeras y embarcaciones españolas locales. El fracaso terrestre obligó finalmente a Penn y Venables a retirarse. La derrota fue un golpe humillante para Cromwell, porque la expedición había sido presentada como una demostración de la nueva grandeza inglesa.


CONQUISTA DE JAMAICA 

Para evitar regresar a Inglaterra sin ninguna victoria, los ingleses decidieron atacar Jamaica, entonces una posesión española relativamente poco defendida. En mayo de 1655 desembarcaron en la isla y ocuparon rápidamente la capital, Santiago de la Vega, hoy Spanish Town. La resistencia española fue menor que en Santo Domingo, aunque continuó durante años mediante guerrillas y ataques de cimarrones y colonos españoles refugiados en el interior montañoso.


La toma de Jamaica tuvo consecuencias enormes para la historia del Caribe. Aunque inicialmente fue vista en Inglaterra como una compensación menor por el fracaso en La Española, con el tiempo Jamaica se transformó en la principal base inglesa en el Caribe. Desde allí, Inglaterra pudo atacar el comercio marítimo español y apoyar la actividad de corsarios y piratas.


Durante las décadas siguientes, Jamaica se convirtió en el centro de operaciones de famosos bucaneros y corsarios ingleses, entre ellos Henry Morgan. El puerto de Port Royal pasó a ser uno de los mayores mercados ilegales y semiclandestinos del Caribe. Inglaterra utilizó la piratería como instrumento político y económico contra España. Los corsarios atacaban convoyes españoles, saqueaban ciudades costeras y debilitaban el monopolio comercial hispánico.


La conquista de Jamaica también favoreció el crecimiento del sistema esclavista inglés. La isla comenzó a desarrollar grandes plantaciones azucareras que requerían enormes cantidades de mano de obra esclava africana. Esto impulsó la participación inglesa en el tráfico atlántico de esclavos. Compañías inglesas, y más tarde la Royal African Company, ampliaron el transporte forzado de africanos hacia el Caribe.


Para España, la pérdida de Jamaica representó un cambio estratégico importante. Demostró que el imperio español ya no podía defender eficazmente todas sus posesiones americanas frente a las nuevas potencias marítimas protestantes. Además, obligó a reforzar el sistema defensivo caribeño y a reorganizar convoyes y fortificaciones. España siguió considerando Jamaica como territorio ocupado ilegalmente durante años, aunque finalmente reconoció la posesión inglesa en el Tratado de Madrid de 1670.


La Western Design marcó el inicio del ascenso definitivo de Inglaterra como potencia imperial caribeña. Aunque comenzó con un fracaso militar en Santo Domingo, terminó creando las bases del futuro imperio colonial británico en el Caribe y del enorme sistema económico atlántico basado en azúcar, esclavitud y guerra marítima contra España.

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