Hans Rudel y su Ju-87G-1

 EL CAZA TANQUES, HANS RUDEL EN LA BATALLA DE KURSK Y SU JUNKERS JU-87G-1. SU DESTINO FINAL EN ARGENTINA. 

Hans Rudel fue el gran as aéreo caza tanques de la SGM. Antes de la batalla de Kursk ya era famoso por hundir un buque de guerra ruso, lanzándose en picada con su bombardero Junkers Ju-87B-2.


En la Batalla de Kursk ( inicios dejulio de 1943), Hans-Ulrich Rudel pilotó el Junkers Ju 87 G-1, apodado "Kanonenvogel" (Pájaro Cañón), convirtiéndose en el primer piloto en emplear oficialmente esta variante en combate durante la batalla de Kursk. Rudel lideró el ataque contra las formaciones blindadas soviéticas, logrando resultados devastadores con el nuevo armamento de dos cañones de 37 mm (con balas de núcleo de tungsteno, especial para perforaciones de blindajes). Era un cañón  modelo BK 3,7 (Bordkanone 3,7 cm), desarrollados por Rheinmetall-Borsig. 


En el primer día de la ofensiva, Rudel afirmó haber destruido 12 tanques T-34 soviéticos en una sola jornada. Su táctica de ataque era provechar la vulnerabilidad de los tanques atacando el blindaje trasero o superior, donde los motores y los depósitos de munición estaban menos protegidos.

En Kursk se consolidó el Ju 87 G-1 como un arma antitanque especializada, a pesar de que el avión era lento y poco maniobrable debido al peso de los cañones. 

El Ju 87 G-1 de Rudel estaba equipado con dos cañones Bordkanone BK 3,7 de 37 mm montados en góndolas bajo las alas. Cada cañón llevaba cargadores de 6 proyectiles con núcleo de tungsteno. A diferencia de los modelos de bombardeo en picado, a esta versión se le retiraron los frenos de picado para reducir peso, ya que su función era el ataque rasante.

Identificación: Su unidad era el Sturzkampfgeschwader 2 (St.G 2), con la banda amarilla vertical en el fuselaje, distintiva del Frente Oriental. 


El 5 de julio de 1943, primer día de la ofensiva en Kursk, fue la primera vez que un Ju 87 G entró en acción de forma oficial. En ese momento, las unidades disponibles eran conversiones del modelo Ju 87 D-3, lo que técnicamente define al G-1.


El Ju-87 G-1 que Rudel voló en Kursk mantenía las alas cortas y puntas redondeadas del Ju-87 D-3. El modelo G-2, que apareció más tarde, utilizaba la célula del Ju 87 D-5 con alas de mayor envergadura y puntas trapezoidales para mejorar la estabilidad. Solo un puñado de modelos G de producción estaban listos para Kursk; de hecho, Rudel voló el único ejemplar "oficial" del G-1 asignado a su unidad el día del inicio de la batalla. 


TÁCTICA DE ATAQUE DE RUDEL


La maniobra era extremadamente arriesgada porque Rudel no atacaba en el picado vertical clásico del Stuka (con sus bombas) , sino ahora con los cañones en un vuelo rasante o picado muy suave (aprox. 10 a 15 grados). Para compensar el brutal retroceso de los dos cañones de 37 mm, seguía estos pasos:


Aproximación por la "puerta trasera", volaba a muy baja altura (apenas 5-10 metros del suelo) para entrar por la parte posterior del tanque, donde el blindaje del motor era más débil.


Rudel no usaba la mira de bombardeo, sino que alineaba el morro del avión directamente con la rejilla del motor del tanque.


Disparo a quemarropa: Disparaba solo cuando estaba a unos 100 o 150 metros del objetivo. A esa distancia, la trayectoria del proyectil era prácticamente plana y el margen de error mínimo.

El "pataleo" de su avión producido al disparar ambos cañones simultáneamente, el retroceso era tan fuerte que la velocidad del Stuka caía bruscamente (perdiendo unos 30-40 km/h al instante) y el morro tendía a levantarse violentamente. Rudel debía empujar la palanca hacia adelante con fuerza justo en el momento del disparo para mantener el avión estable.


El escape debía ser inmediato: Tras el impacto, tiraba de la palanca para saltar literalmente por encima del tanque y realizaba maniobras evasivas bruscas para evitar los fragmentos de la explosión y el fuego antiaéreo ligero. Era una técnica de precisión quirúrgica: si disparaba demasiado pronto, fallaba; si disparaba demasiado tarde, chocaba contra el tanque o era alcanzado por la explosión.


Rudel aprendió rápidamente que los tanques soviéticos solían usar cortinas de humo para fingir daños y evitar que los pilotos siguieran disparándoles. Para no desperdiciar su limitada munición (solo 6 proyectiles por cañón), utilizaba algunos criterios visuales:


Rudel buscaba el destello azulado o anaranjado que salía de las rendijas del motor o la torreta inmediatamente después del impacto. Esto indicaba que el proyectil de tungsteno había perforado el blindaje e incendiado el combustible o las municiones internas. Rudel atacaba siempre por la parte trasera, donde el blindaje era más delgado sobre el motor y los depósitos de combustible. Si el proyectil entraba por ahí, la destrucción era casi segura, independientemente del humo exterior. El humo de una cortina artificial suele ser blanco, denso y se disipa de forma uniforme. El humo de un impacto real es negro y aceitoso, y a menudo va acompañado de pequeñas explosiones secundarias (el "cocinado" de la munición). Por último, si un tanque se detenía y echaba humo, pero la torreta seguía girando o las ametralladoras disparaban, Rudel sabía que era una trampa y volvía a picar para dar el golpe de gracia.


RUDEL PREFERIA AL JU-87 A SU SUSTITUCIÓN MAS MODERNA, EL FOCKE-WULF FW-190 F/G


Rudel prefería el Stuka G sobre el moderno Fw 190 por tres razones técnicas fundamentales para la caza de tanques:


Estabilidad de plataforma: El Stuka era un avión lento y pesado, lo que irónicamente lo hacía una plataforma de disparo muy estable. El Fw 190 era demasiado rápido; al acercarse a un tanque a gran velocidad, el piloto tenía apenas fracciones de segundo para apuntar y disparar antes de tener que maniobrar para no chocar.


Visibilidad: La cabina del Stuka permitía una visión hacia abajo y hacia los lados excelente, algo vital cuando vuelas a 5 metros del suelo buscando objetivos entre el humo del campo de batalla. En el Fw 190, el enorme motor radial bloqueaba gran parte de la visión frontal-inferior durante la aproximación.


Maniobrabilidad a baja velocidad: El Ju 87 podía volar de forma controlada a velocidades muy bajas. Esto permitía a Rudel "apuntar con cuidado" y realizar giros cerrados para atacar de nuevo inmediatamente. El Fw 190 necesitaba radios de giro mucho más amplios, lo que lo exponía más tiempo al fuego antiaéreo enemigo entre cada pasada.

Para Rudel, el Stuka no era un avión de caza, era una "herramienta de precisión". Decía que el Fw 190 era un magnífico avión de combate, pero que para destruir tanques con cañones pesados, la nobleza y lentitud del Stuka eran insustituibles.


LA POSTGUERRA Y SU DESTINO EN LA ARGENTINA: Al final de la guerra, la historia de Rudel y su Stuka tuvo un cierre digno de una película: Su rendición fue espectacular, el 8 de mayo de 1945, cuando Rudel decidió que no se entregaría a los soviéticos (quienes habían puesto una recompensa de 100,000 rublos por su cabeza). Despegó desde Bohemia con su unidad y voló hacia el oeste, hacia la zona ocupada por los estadounidenses.


Su aterrizaje en Kitzingen lo realizó para evitar que sus aviones fueran capturados intactos, Rudel ordenó a sus pilotos realizar un aterrizaje forzoso o dañar los trenes de aterrizaje al tocar tierra en el aeródromo de Kitzingen. Él mismo destrozó su avión contra el suelo para inutilizarlo.


El destino de su pierna fue lo más asombroso es que Rudel realizó sus últimas misiones y esta rendición final con una pierna ortopédica. Había sido herido por fuego antiaéreo en febrero de 1945 y le amputaron la pierna derecha por debajo de la rodilla, pero regresó al combate apenas unas semanas después, pidiendo que le ajustaran los pedales del Stuka.


Terminó la guerra como el militar alemán más condecorado (único receptor de la Cruz de Caballero con Hojas de Roble en Oro, Espadas y Diamantes). Destruyó 519 tanques, un acorazado (el Marat), un crucero, un destructor y más de 800 vehículos de todo tipo.


En la postguerra, tras ser liberado por los aliados, emigró a Argentina, donde se convirtió en asesor de la Fuerza Aérea y amigo cercano de Juan Domingo Perón, antes de regresar a Alemania años después. Curiosamente, Rudel nunca fue juzgado por crímenes de guerra. Murió en 1982 defendiendo hasta el final sus ideales militares.


SOLO QUEDAN DOS STUKAS EN MUSEOS.


A pesar de que se fabricaron miles de Stukas, hoy solo existen dos ejemplares completos en el mundo, y lo curioso es que uno de ellos es precisamente la versión de caza-tanques G-2.


El "Kanonenvogel" de Chicago (Museum of Science and Industry): Este es un Ju 87 D-5 (la base del G-2). Fue capturado por los británicos en el norte de África o Italia y enviado a EE. UU.

Aunque no es el avión personal de Rudel, es el mejor ejemplo conservado de un Stuka de finales de la guerra. Está restaurado de forma impecable, conservando incluso el cableado original.


El Stuka de Londres (Royal Air Force Museum, Hendon): Este es un modelo Ju 87 G-2, la evolución del G-1 que Rudel usó en Kursk. Conserva los imponentes cañones BK 3,7 de 37 mm bajo las alas. Fue capturado en Alemania en 1945 y es la única oportunidad en el mundo de ver de cerca el tamaño real de esos cañones de 37 mm (que son enormes comparados con el fuselaje).

Comentarios

Entradas populares de este blog

Qatar, India, Pakistán, China

Batalla de Canae.

Guerra Lamiaca