Batalla de Ulm (1805)
LA "BLITZKRIEG" DE LA GRANDE ARME DE NAPOLEÓN EN LA BATALLA DE ULM.
20 de octubre de 1805.
La "Guerra relámpago " es un concepto de guerra de movimientos rápidos que se comenzó a usar a posteriori de la campaña alemana en Polonia y Francia durante la Segunda Guerra Mundial, combinando divisiones acorazadas "panzer" y apoyo aéreo. Sin embargo, la Idea de la necesidad táctica de movilizarse lo antes posible para evitar la unión de Ejércitos muy superiores ya se había manifestado en campañas bélicas muy anteriores: muchos son los ejemplos histórico/universales, como la maniobra de Tutmosis III en Megido, o los rápidos desplazamientos de Publio Cornelio Escipión (luego el Africanus de Zama) para el éxito de la toma de Cartago Nova, en la península Ibérica, llamada después Hispania. Esto por sólo tomar dos casos de memoria.
EL CASO DE FRANCIA NAPOLEÓNICA CONTRA EL IMPERIO AUSTRIACO DE LOS HASBURGO.
En 1805, el soberano era el emperador Francisco II del Sacro Imperio Romano Germánico, también había adoptado el título de Francisco I de Austria tras la reorganización de sus dominios frente al ascenso de Napoleón Bonaparte. Sus territorios incluían Austria, Bohemia, Hungría y otras regiones de Europa central, todas bajo la autoridad de los Habsburgo.
Rusia y Austria compartían el objetivo de frenar la expansión de Napoleón Bonaparte en Europa. Sin embargo, su cooperación tuvo un problema clave: la falta de sincronización. Mientras el ejército austríaco de Karl Mack von Leiberich fue rodeado y derrotado en Ulm, las fuerzas rusas aún estaban en marcha y no habían llegado a tiempo para unirse a sus aliados. Esto permitió a Napoleón derrotar primero a Austria por separado, y luego enfrentarse a los rusos en mejores condiciones.
La campaña de 1805 se desarrolló en el marco de la formación de la Tercera Coalición, integrada principalmente por el Imperio austríaco y el Imperio ruso contra la Francia de Napoleón Bonaparte. La estrategia de los aliados se basaba en concentrar fuerzas en el sur de Alemania, donde el ejército austríaco, bajo el mando de Karl Mack von Leiberich, debía resistir hasta la llegada del ejército ruso. Sin embargo, Napoleón comprendió que el punto decisivo de la campaña residía en impedir la unión de ambos ejércitos, y para ello organizó una maniobra de desplazamiento rápido y envolvente desde el Canal de la Mancha hacia el Danubio.
El ejército francés, conocido como la Grande Armée, ejecutó una serie de marchas coordinadas que sorprendieron completamente a los austríacos. En lugar de avanzar frontalmente, Napoleón giró hacia el este, cruzó el Rin y envolvió el dispositivo enemigo por el norte, cortando sus líneas de comunicación y retirada. Mack, convencido erróneamente de que el grueso francés aún estaba lejos o disperso, mantuvo sus posiciones en Ulm, lo que resultó en una progresiva situación de cerco.
Las decisiones de Mack estuvieron marcadas por la indecisión y la falta de información fiable. Sus intentos de maniobra fueron tardíos y contradictorios: ordenó avances y retiradas sin coherencia operativa, dispersó fuerzas en lugar de concentrarlas y subestimó la velocidad de los cuerpos franceses. Esta ineptitud permitió que Napoleón cerrara el cerco sin necesidad de una gran batalla campal, mediante una serie de combates menores que aislaron completamente al ejército austríaco.
También la caballería desempeñó un papel clave, particularmente bajo el mando de Joachim Murat. Sus cargas de caballería no solo tuvieron un efecto táctico, desorganizando a las unidades austríacas en retirada, sino también un impacto psicológico considerable. La presión constante de la caballería francesa impidió cualquier intento serio de ruptura del cerco, acelerando la desmoralización de las tropas de Mack. Aunque no se trató de una batalla decisiva en el sentido clásico, estas acciones contribuyeron a la rendición progresiva de unidades enteras.
Murat comandaba la reserva de caballería de la Grande Armée, y su función principal fue perseguir, desorganizar e impedir cualquier intento de ruptura del ejército de Karl Mack von Leiberich. Sus cargas se produjeron en combates como los de Wertingen y otros enfrentamientos menores durante el cerco, donde la caballería francesa atacó columnas austríacas en movimiento o en retirada. Estas cargas no fueron una gran carga única y famosa, sino una serie de acciones rápidas y agresivas que tuvieron efectos muy concretos:
Rompieron la cohesión de unidades austríacas que intentaban reagruparse: Capturaron prisioneros y material, Impidieron que Mack escapara del cerco, Generaron un fuerte impacto psicológico, aumentando la sensación de derrota inevitable. En términos de bajas, la caballería contribuyó más a capturas masivas que a destrucción directa en combate: miles de soldados austríacos fueron rodeados y forzados a rendirse tras estas acciones.
Francia sufrió pérdidas relativamente reducidas (6000 hombres), estimadas en torno a unos pocos miles entre muertos y heridos, mientras que el ejército austríaco sufrió una catástrofe: cerca de 25.000 a 30.000 hombres fueron capturados, además de varios miles de muertos y heridos, y la pérdida de gran parte de su artillería y equipo. La capitulación de Ulm, en octubre de 1805, significó la destrucción efectiva del principal ejército austríaco en Alemania.
Las consecuencias estratégicas fueron inmediatas y profundas. Con el camino despejado, Napoleón avanzó hacia el este y ocupó Viena sin una resistencia significativa, lo que debilitó gravemente la posición política y militar de Austria. Este éxito alteró el equilibrio de la guerra en Europa, ya que obligó a los rusos a enfrentarse a los franceses sin el apoyo efectivo de su aliado austríaco en condiciones favorables. Tras la caída de Ulm y la ocupación de Viena, Alejandro I continuó la campaña junto a los restos del ejército austríaco, lo que llevaría poco después a la decisiva batalla de Batalla de Austerlitz, donde la coalición austro-rusa sería finalmente vencida.
La campaña de Ulm es considerada un ejemplo clásico de guerra de maniobra, donde la velocidad, la coordinación y la inteligencia estratégica sustituyeron a la batalla frontal. Demostró la capacidad de Napoleón para explotar los errores del enemigo y transformar una situación estratégica en una victoria decisiva sin recurrir necesariamente a un enfrentamiento directo de grandes proporciones.
IMAGEN: El general austriaco Mack rinde sus tropas a Napoleón tras la batalla de Ulm. La indecisión de este general fue el gran enemigo para los austríacos.

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