Albert Kesserling

 GRANDES GENERALES ALEMANES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL 

Albert Kesselring inició su carrera militar en el ejército alemán como oficial de artillería tras ingresar en la academia militar a comienzos del siglo XX. Su formación técnica y disciplina lo convirtieron en un oficial competente dentro del arma tradicional.


Con el desarrollo de la aviación militar alemana en el periodo de entreguerras, Kesselring mostró interés por este nuevo campo. Fue asi como conoció a Hermann Göring, figura clave en la creación de la nueva aviación militar alemana. En 1933, Kesselring ingresó en la Luftwaffe, donde desempeñó un papel importante en su organización y expansión. Apoyó el desarrollo de tropas aerotransportadas, los Fallschirmjäger, concebidos como fuerzas de asalto rápido para operaciones estratégicas.


Polonia (1939)

Durante la Invasion de Polonia, Kesselring participó al mando de unidades aéreas asignadas al Grupo de Ejércitos Norte. Dirigió operaciones de bombardeo y apoyo cercano, facilitando el avance de las fuerzas terrestres alemanas mediante la destrucción de infraestructuras y posiciones defensivas polacas. Se destacó por su presencia frecuente en vuelos operativos, siendo derribado en varias ocasiones —aproximadamente cinco—, lo que refleja su estilo de mando cercano al frente.

Fue uno de los promotores del uso del bombardero en picado Junkers Ju-87 Stuka, junto a Ernst Udet.


Campaña de Francia (1940)

En la Batalla de Francia, Kesselring comandó la Luftflotte 2, una de las principales formaciones aéreas alemanas. Sus fuerzas desempeñaron un papel crucial en el apoyo al avance terrestre, atacando líneas de comunicación y concentraciones enemigas. Mantuvo una estrecha relación con Kurt Student, líder de las tropas paracaidistas. Esta colaboración fue clave en operaciones aerotransportadas y en la toma de posiciones estratégicas.


Uno de los episodios más controvertidos fue el bombardeo de Rotterdam, que provocó una devastación considerable y aceleró la rendición neerlandesa. La utilización de paracaidistas y bombardeos masivos mostró la eficacia, pero también la dureza, de la estrategia alemana.


Batalla de Inglaterra (1940)

Durante la Batalla de Inglaterra, Kesselring continuó al mando de la Luftflotte 2, operando desde bases en Francia y Bélgica. Sus fuerzas participaron en ataques contra aeródromos, infraestructuras y ciudades británicas. Sin embargo, la resistencia de la Royal Air Force y las limitaciones estratégicas alemanas llevaron al fracaso de la campaña aérea.


Operación Barbarroja (1941)

En la Operation Barbaroja, Kesselring apoyó al Grupo de Ejércitos Centro con operaciones aéreas masivas. La Luftwaffe logró inicialmente la superioridad aérea, destruyendo numerosos aviones soviéticos en tierra. La extensión del frente y la resistencia soviética redujeron progresivamente la eficacia de las operaciones aéreas.


Sicilia y el Mediterráneo:

Posteriormente, Kesselring fue trasladado al teatro mediterráneo, estableciendo su cuartel general en Taormina, Sicilia. Desde allí dirigió fuerzas como el X Cuerpo Aéreo (Fliegerkorps).

Fue el momento surgieron diferencias estratégicas con Erwin Rommel. Kesselring consideraba prioritario neutralizar la isla de Malta, base logística aliada, mientras que Rommel prefería concentrar recursos en la ofensiva hacia Egipto. A pesar de estas diferencias, Kesselring apoyó a Rommel, incluyendo el despliegue de la brigada paracaidista de Hermann-Bernhard Ramcke en la Segunda Batalla  del Alamein.

Durante este periodo, fue derribado mientras volaba en un Fieseler Fi 156 Storch, logrando regresar a las líneas alemanas tras una evasión exitosa.

Kesselring y Rommel en África. 

Kesselring participó en la campaña del norte de África, contribuyendo a las operaciones en Túnez y a la evacuación de fuerzas del Eje ante la presión aliada. Aunque finalmente derrotadas, estas operaciones mostraron su capacidad organizativa en situaciones críticas.


Operación Husky y la defensa de Italia

Durante la invasion aliada a Sicilia (Operación Husky), Kesselring coordinó la defensa alemana, aunque las fuerzas aliadas lograron establecerse en la isla. Luego se encargó de la defensa del sur de Italia, mientras Rommel asumía responsabilidades en el norte con el Grupo de Ejércitos B. Kesselring llegó a presentar su dimisión en agosto de 1943 debido a desacuerdos estratégicos, pero esta fue rechazada por Adolf Hitler.


Defensa de Italia: Frascati, Cassino y Anzio:

Kesselring estableció su cuartel general en Frascati. Desde allí organizó una serie de líneas defensivas, incluyendo posiciones en el Monte Soratte, que fue bombardeado intensamente por la aviación aliada. Su participación fue decisiva en la Batalla de Monte Cassino y en la contención del desembarco aliado en Batalla de Anzio. Durante este periodo sufrió un accidente que lo apartó temporalmente del mando, siendo sustituido por Heinrich von Vietinghoff.


Retirada y defensa del Norte de Italia:

Tras la caída de Cassino, las fuerzas alemanas abandonaron Roma. Existían diferencias estratégicas: Hitler proponía una defensa en los Alpes, mientras Kesselring defendía la importancia del valle del Po por su valor industrial.

Organizó la Línea Gótica, donde utilizó unidades como la 26.ª División Panzer y contó con el apoyo aéreo de la República Social Italiana.

En diciembre de 1944, las fuerzas alemanas lanzaron una ofensiva que logró hacer retroceder temporalmente a unidades aliadas, incluyendo la División estadounidense “Buffalo”.


Kesselring también es conocido por su orden de preservar obras de arte en Italia. Prohibió la destrucción del Ponte Vecchio en Florencia, destacando un aspecto menos habitual en comandantes del conflicto.


Últimos meses y posguerra

En la fase final de la guerra, participó en la defensa del Rin y fue nombrado comandante de Alemania meridional por Karl Dönitz. Tras la guerra, fue juzgado por crímenes de guerra por los aliados. Condenado inicialmente a muerte, su pena fue conmutada y finalmente fue liberado en 1952.


Albert Kesselring fue uno de los comandantes más versátiles de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Su capacidad organizativa, su experiencia tanto en tierra como en aire, y su papel en Italia lo convierten en una figura clave del conflicto, aunque su legado permanece marcado por las controversias propias de la época.

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