RESUMEN DE BATALLAS de la Revolución Francesa

RESUMEN DE BATALLAS DESDE LA REVOLUCIÓN FRANCESA A NAPOLEÓN. A fines del siglo XVIII, cuando se daba la Revolución Francesa, ese pais era al más habitado de Europa occidental, con unos 30 millones de habitantes. Esto ayudó a Francia a defender su Revolución en sus propias fronteras, llevándola además a una guerra intercontinetal, llegando hasta Egipto y Palestina, en su obsesión de vencer a Inglaterra, que lo llevó al error de invadir España y después a Rusia.

Napoleón Bonaparte es el gran guerrero de la epoca: supo estimular el sentimiento patriótico y revolucionario de franceses y muchos europeos (La Gran Armee la formaban en gran parte soldados de otros países de Europa que estaban en contra del Acient Regime, la Monarquía Absoluta y la alta nobleza). Además de ser experto en la guerra de artillería, Napoleón uso hábilmente su caballería de coraceros, dragones husares, carabineros, mamelucos y lanceros. Algunos formaban parte de grandes unidades de caballería de largo alcance que arrasada por toda Europa.


RESUMEN DE BATALLAS:

Cuando Europa intentó restaurar a Luis XVI (inicio de la guerra revolucionaria). PRIMERA COALICIÓN.

 La primera gran batalla de las guerras revolucionarias fue la Batalla de Valmy, librada el 20 de septiembre de 1792. El ejército revolucionario francés, dirigido por Charles‑François Dumouriez y François Christophe Kellermann, reunió unos 52.000 soldados. Frente a ellos avanzaba un ejército de la monarquía europea de unos 34.000 hombres, dirigido por el duque de Charles William Ferdinand de Brunswick, formado por prusianos y austríacos que pretendían marchar sobre París y restaurar el poder de Luis XVI. El combate fue en gran parte un duelo de artillería en las colinas cerca del molino de Valmy. Los franceses ocuparon posiciones elevadas y mantuvieron la cohesión bajo el fuego enemigo. Cuando Kellermann lanzó su famoso grito de “¡Vive la Nation!”, las tropas resistieron y el ejército prusiano, sorprendido por la firmeza revolucionaria, decidió retirarse. El resultado fue una victoria estratégica francesa que salvó la Revolución.


Durante esta misma etapa se libró la Batalla de Tourcoing el 18 de mayo de 1794. Un ejército francés de aproximadamente 82.000 hombres, dirigido por Jean‑Victor Moreau y Jean‑Baptiste Jourdan, se enfrentó a unos 70.000 soldados de la coalición austro-británica, entre ellos fuerzas mandadas por Federico de York y Albany. El contexto era el intento aliado de penetrar en el norte de Francia. Los aliados planearon un complejo ataque convergente, pero la coordinación falló. Los franceses aprovecharon la dispersión enemiga y concentraron fuerzas contra las columnas aisladas. El resultado fue una derrota aliada, que fortaleció la posición militar de la República.


Poco después ocurrió la Batalla de Fleurus el 26 de junio de 1794. El ejército francés, con unos 75.000 hombres, estaba mandado por Jean‑Baptiste Jourdan. Frente a él había unos 52.000 austríacos y aliados dirigidos por Federico de Sajonia‑Coburgo. Francia defendía su control sobre Bélgica. Los franceses usaron fuertes posiciones defensivas y, por primera vez en la historia militar, emplearon un globo aerostático de observación para vigilar el campo de batalla. Tras duros combates, los aliados se retiraron. La victoria permitió a Francia consolidar su dominio sobre los Países Bajos austríacos.


La campaña de Napoleón en Egipto

Cuando Napoleón Bonaparte emprendió la expedición a Egipto en 1798, su objetivo era cortar la ruta británica hacia la India y debilitar a Gran Bretaña. Para ello, transportó su ejército por mar con una gran flota que logró evitar inicialmente a los británicos y desembarcar con éxito en Egipto.

La Batalla de las Pirámides se libró el 21 de julio de 1798 cerca de El Cairo. El ejército francés de Napoleón Bonaparte, unos 25.000 soldados, se enfrentó a cerca de 40.000 guerreros mamelucos dirigidos por Murad Bey. Napoleón organizó sus tropas en grandes cuadros de infantería, capaces de resistir las cargas de caballería. Los mamelucos atacaron repetidamente pero fueron destrozados por el fuego de mosquetes y artillería. El resultado fue una victoria decisiva francesa, que abrió el camino hacia El Cairo.

Poco después ocurrió el hecho decisivo: la Batalla del Nilo (también llamada batalla de Abukir naval), el 1 de agosto de 1798. La flota francesa, anclada en la bahía de Abukir, estaba al mando del almirante François-Paul Brueys d'Aigalliers. Fue atacada por la escuadra británica dirigida por Horatio Nelson.

Nelson ejecutó una maniobra brillante: en lugar de atacar solo por el lado exterior de la línea francesa, hizo pasar parte de sus barcos entre la costa y los buques enemigos, atacándolos por ambos lados. La flota francesa, inmovilizada y mal posicionada, fue prácticamente destruida. El buque insignia francés explotó, y la mayoría de los barcos fueron hundidos o capturados.

El resultado fue decisivo: Napoleón quedó aislado en Egipto ya que perdió su conexión marítima con Francia. No podía recibir refuerzos ni suministros fácilmente. Tampoco podía regresar con su ejército.



La Batalla del Monte Tabor, el 16 de abril de 1799, ocurrió durante la campaña de Siria. Un pequeño contingente francés de unos 3.000 hombres dirigido por Jean‑Baptiste Kléber fue rodeado por cerca de 25.000 otomanos. Napoleón llegó con refuerzos y atacó por sorpresa los flancos otomanos. La maniobra rompió el cerco y provocó una gran derrota turca.


La Batalla de Abukir se libró el 25 de julio de 1799. Un ejército otomano de unos 18.000 hombres había desembarcado en Egipto. Napoleón atacó con cerca de 10.000 soldados. Usó ataques sucesivos contra las posiciones enemigas en la península de Abukir. La caballería francesa logró romper la línea turca y empujó a muchos soldados al mar. Fue una victoria francesa decisiva que aseguró temporalmente Egipto.


Napoleón logró regresar a Francia en 1799, pero lo hizo de forma arriesgada: abandonó a su ejército y consiguió evadir el bloqueo británico con unos pocos barcos, aprovechando la falta de vigilancia en ese momento.


Segunda Coalición


La Batalla de Marengo ocurrió el 14 de junio de 1800 en el norte de Italia. Napoleón tenía unos 28.000 hombres, mientras que el ejército austríaco de Michael von Melas contaba con unos 31.000. Los austríacos atacaron primero y empujaron a los franceses durante gran parte del día. Cuando parecía que Napoleón perdería, llegó el cuerpo de Louis Desaix con refuerzos. Un contraataque final cambió el curso de la batalla y produjo una victoria francesa decisiva que aseguró el control de Italia.


Tercera Coalición


La gran batalla naval fue la Batalla de Trafalgar, el 21 de octubre de 1805. La flota británica de 27 navíos, dirigida por Horatio Nelson, se enfrentó a 33 barcos franceses y españoles bajo Pierre‑Charles Villeneuve. Nelson atacó en dos columnas rompiendo la línea enemiga. Aunque Nelson murió en combate, los británicos destruyeron o capturaron gran parte de la flota aliada. El resultado fue una victoria naval británica decisiva que aseguró el dominio del mar.


En tierra se libró la Batalla de Ulm entre el 16 y el 19 de octubre de 1805. Napoleón rodeó al ejército austríaco de Karl Mack von Leiberich, unos 60.000 hombres, usando rápidas marchas y maniobras de envolvimiento con unos 200.000 soldados de la Grande Armée. Mack quedó atrapado en Ulm y se rindió con la mayor parte de su ejército. Fue una victoria estratégica sin gran batalla campal.


La culminación fue la Batalla de Austerlitz, el 2 de diciembre de 1805. Napoleón tenía unos 73.000 soldados frente a cerca de 85.000 rusos y austríacos dirigidos por Alejandro I de Rusia y Francisco II del Sacro Imperio. Napoleón fingió debilidad en su flanco derecho para atraer el ataque aliado. Cuando el centro enemigo quedó debilitado, lanzó un ataque contra el plateau de Pratzen, dividiendo al ejército aliado. La derrota fue total y llevó a la disolución del Sacro Imperio Romano Germánico.


Cuarta Coalición


La Batalla de Jena se libró el 14 de octubre de 1806. Napoleón comandaba unos 90.000 soldados contra unos 53.000 prusianos dirigidos por Federico Luis de Hohenlohe. Los franceses maniobraron con rapidez y atacaron en masa las posiciones prusianas. El ejército prusiano colapsó y sufrió una derrota aplastante.


La Batalla de Eylau ocurrió el 7-8 de febrero de 1807. Napoleón tenía unos 75.000 hombres, mientras los rusos de Levin August von Bennigsen contaban con unos 67.000. Fue una batalla brutal en medio de nieve y tormentas. Las cargas de caballería masivas estabilizaron el frente francés. El resultado fue indeciso, con enormes pérdidas.

La Batalla de Friedland se libró el 14 de junio de 1807. Napoleón reunió unos 80.000 hombres contra 60.000 rusos de Bennigsen. Los rusos estaban atrapados contra el río Alle. Napoleón concentró su ataque en un sector del frente y rompió la línea rusa. Fue una victoria decisiva francesa que obligó a Rusia a firmar la paz de Tilsit.

LAS BATALLAS MAS IMPORTANTE EN ESPAÑA EN SU GUERRA DE INDEPENDENCIA CONTRA NAPOLEÓN. (BAILÉN Y SOMOSIERRA) 1808


La Batalla de Bailén se libró entre el 16 y el 19 de julio de 1808 en Andalucía, durante los primeros meses de la guerra de independencia española contra el dominio de Napoleón Bonaparte. El ejército francés estaba mandado por el general Pierre Dupont de l'Étang y reunía aproximadamente 20.000 soldados, mientras que el ejército español, formado por unos 27.000 hombres, estaba dirigido por los generales Francisco Javier Castaños, Teodoro Reding y otros mandos de las juntas patrióticas. El contexto previo fue el levantamiento general de España tras las abdicaciones de Bayona y la imposición de José I Bonaparte como rey. Las tropas francesas habían avanzado por Andalucía esperando una resistencia limitada, pero el ejército español logró concentrarse y maniobrar para cortar la retirada francesa. Durante varios días de combate bajo un calor extremo, los españoles presionaron las posiciones francesas mientras otras columnas bloqueaban sus rutas de escape. La falta de agua, el agotamiento y la amenaza de quedar completamente rodeado obligaron a Dupont a negociar. El resultado fue la capitulación del ejército francés, con más de 17.000 prisioneros, lo que constituyó la primera gran derrota en campo abierto de los ejércitos napoleónicos y tuvo un enorme impacto político en Europa, demostrando que la Grande Armée podía ser vencida.

Carga de caballería polaca en la batalla de Samosierra.

La Batalla de Somosierra tuvo lugar el 30 de noviembre de 1808 en el puerto de montaña de Somosierra, en la sierra al norte de Madrid. En esta ocasión el propio Napoleón Bonaparte dirigía el ejército francés, con unos 45.000 soldados avanzando hacia la capital española. El paso estaba defendido por unos 9.000 soldados españoles bajo el mando del general Benito de San Juan, que habían colocado varias baterías de artillería a lo largo de la estrecha carretera del puerto, creando una fuerte posición defensiva. Los ataques iniciales de la infantería francesa no lograban romper la línea española. Entonces Napoleón ordenó una carga directa de la caballería ligera de su guardia, en particular los lanceros polacos de la Guardia Imperial. En una acción extremadamente audaz, unos pocos escuadrones cargaron cuesta arriba por la carretera bajo el fuego de los cañones, capturando una tras otra las baterías españolas. La maniobra rompió la defensa del puerto y permitió al ejército francés atravesar el paso. El resultado fue una victoria francesa que abrió el camino hacia Madrid, permitiendo a Napoleón ocupar la ciudad pocos días después.

Quinta Coalición


La Batalla de Wagram tuvo lugar el 5-6 de julio de 1809. Napoleón reunió cerca de 170.000 soldados contra unos 140.000 austríacos dirigidos por Archiduque Carlos de Austria. Tras dos días de combate en la llanura del Danubio, Napoleón concentró artillería masiva y lanzó un ataque central. El ejército austríaco se retiró. Fue una victoria francesa decisiva.


La campaña de Rusia


La Batalla de Smolensk ocurrió el 16-18 de agosto de 1812. Napoleón avanzaba con más de 180.000 soldados contra fuerzas rusas de Mijaíl Barclay de Tolly y Piotr Bagration, unos 120.000. Los rusos defendieron la ciudad pero finalmente se retiraron tras intensos bombardeos. Los franceses tomaron Smolensk, aunque el ejército ruso escapó.


La Batalla de Borodino fue el 7 de septiembre de 1812. Napoleón tenía unos 130.000 hombres, mientras el ejército ruso de Mijaíl Kutúzov contaba con cerca de 120.000. Los franceses atacaron repetidamente las fortificaciones rusas. Después de un día de combates extremadamente sangrientos, los rusos se retiraron ordenadamente. Napoleón obtuvo una victoria táctica, pero sin destruir al ejército ruso.


Durante la retirada ocurrió el desastre del Cruce del río Berézina entre el 26 y el 29 de noviembre de 1812. El ejército francés, reducido a menos de 50.000 combatientes, fue atacado por fuerzas rusas superiores. Ingenieros franceses construyeron puentes sobre el río helado mientras el ejército resistía ataques constantes. Muchos soldados murieron, pero Napoleón logró escapar con parte de su ejército. Fue una retirada dramática con enormes pérdidas.


Sexta Coalición


La Batalla de Leipzig, conocida como la Batalla de las Naciones, ocurrió del 16 al 19 de octubre de 1813. Napoleón tenía unos 190.000 hombres, mientras los ejércitos de Rusia, Prusia, Austria y Suecia reunían más de 300.000, dirigidos por líderes como Karl Philipp von Schwarzenberg y Gebhard Leberecht von Blücher. Tras varios días de combates alrededor de Leipzig, los aliados lograron rodear parcialmente a los franceses. Napoleón tuvo que retirarse hacia Francia. Fue una derrota decisiva.


Séptima Coalición


La última gran batalla fue la Batalla de Waterloo, el 18 de junio de 1815. Napoleón reunió unos 72.000 soldados contra un ejército aliado de 68.000 dirigido por Arthur Wellesley, mientras el ejército prusiano de Gebhard Leberecht von Blücher marchaba hacia el campo de batalla. Napoleón atacó repetidamente las posiciones británicas en la cresta de Mont-Saint-Jean. Los ataques de infantería y caballería no lograron romper la línea. Cuando llegaron los prusianos por el flanco, el ejército francés se derrumbó. La batalla terminó con la derrota definitiva de Napoleón y el final de su imperio.

Las batallas en España durante las guerras napoleónicas

La Batalla de Bailén se libró entre el 16 y el 19 de julio de 1808 en Andalucía, durante los primeros meses de la guerra de independencia española contra el dominio de Napoleón Bonaparte. El ejército francés estaba mandado por el general Pierre Dupont de l'Étang y reunía aproximadamente 20.000 soldados, mientras que el ejército español, formado por unos 27.000 hombres, estaba dirigido por los generales Francisco Javier Castaños, Teodoro Reding y otros mandos de las juntas patrióticas. El contexto previo fue el levantamiento general de España tras las abdicaciones de Bayona y la imposición de José I Bonaparte como rey. Las tropas francesas habían avanzado por Andalucía esperando una resistencia limitada, pero el ejército español logró concentrarse y maniobrar para cortar la retirada francesa. Durante varios días de combate bajo un calor extremo, los españoles presionaron las posiciones francesas mientras otras columnas bloqueaban sus rutas de escape. La falta de agua, el agotamiento y la amenaza de quedar completamente rodeado obligaron a Dupont a negociar. El resultado fue la capitulación del ejército francés, con más de 17.000 prisioneros, lo que constituyó la primera gran derrota en campo abierto de los ejércitos napoleónicos y tuvo un enorme impacto político en Europa, demostrando que la Grande Armée podía ser vencida.

La Batalla de Somosierra tuvo lugar el 30 de noviembre de 1808 en el puerto de montaña de Somosierra, en la sierra al norte de Madrid. En esta ocasión el propio Napoleón Bonaparte dirigía el ejército francés, con unos 45.000 soldados avanzando hacia la capital española. El paso estaba defendido por unos 9.000 soldados españoles bajo el mando del general Benito de San Juan, que habían colocado varias baterías de artillería a lo largo de la estrecha carretera del puerto, creando una fuerte posición defensiva. Los ataques iniciales de la infantería francesa no lograban romper la línea española. Entonces Napoleón ordenó una carga directa de la caballería ligera de su guardia, en particular los lanceros polacos de la Guardia Imperial. En una acción extremadamente audaz, unos pocos escuadrones cargaron cuesta arriba por la carretera bajo el fuego de los cañones, capturando una tras otra las baterías españolas. La maniobra rompió la defensa del puerto y permitió al ejército francés atravesar el paso. El resultado fue una victoria francesa que abrió el camino hacia Madrid, permitiendo a Napoleón ocupar la ciudad pocos días después.

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