LA RELIGIÓN DURANTE LA REVOLUCIÓN FRANCESA.

 LA RELIGIÓN DURANTE LA REVOLUCIÓN FRANCESA. EL CULTO A LA RAZÓN Y AL "SER SUPREMO''.


CONTEXTO HISTÓRICO: El cristianismo dominó la mentalidad religiosa en Europa, sobre todo en el campo, donde vivía la mayor parte de la población tardó medieval. Cuando surge el Humanismo/Renacimiento del Siglo XV y la Reforma en el XVI, se pasó al Iluminismo del siglo XVIII, el tema del Hombre en si comienza a suplantar al tema de Dios. Llegan luego las ideas nuevas y revolucionarias como las de Juan Jacobo Rousseau y su deismo, en el Emilio o de la Educación, que comienzan a inspirar a muchos futuros revolucionarios radicales, sobre todo en la mente del Jacobino Robespierre. 


Al llegar la Revolución Francesa se pretendio en epoca de la Convención jacobina eliminar al cristianismo. Esto iba a provocar un profundo choque en la gente del campo, lo cual produjo una contra revolución interna (aparte de la exterior) que causó una histeria en los revolucionarios radicales: llego asi el Terror jacobino y luego el Gran Terror del GOLPE Termidoriano, donde el mismo Robespierre sería guillotinado, llegando asi tiempos mas moderados al proceso revolucionario. 


La Revolución Francesa no solo transformó la política europea: intentó rehacer la relación entre el hombre, Dios y el Estado. En pocos años, Francia pasó de ser oficialmente católica a experimentar una descristianización radical, luego un culto ateo a la Razón y finalmente una religión cívica inspirada en el deísmo de Jean-Jacques Rousseau.


El efímero esfuerzo de cambiar el cristianismo por una forma de religión centrada mas en el hombre (y no en Cristo), paso por tres cortas etapas.


1) Descristianización (1793–1794)


Desde 1789 la Iglesia fue vista como uno de los pilares del Antiguo Régimen. Poseía tierras, privilegios y una fuerte alianza con la monarquía. La Constitución Civil del Clero subordinó la Iglesia al Estado, obligando a los sacerdotes a jurar fidelidad a la nación. Muchos se negaron, dividiendo profundamente a la sociedad.


En 1793, en plena radicalización revolucionaria, comenzó una campaña activa de descristianización: se cerraron iglesias, se destruyeron imágenes religiosas y se sustituyó el calendario cristiano por el republicano. No se trataba solo de limitar a la Iglesia, sino de transformar completamente la cultura espiritual del país. Este proceso fue impulsado por sectores radicales del movimiento revolucionario que veían en el cristianismo una superstición incompatible con la nueva era de la razón.


2) Culto a la Razón (1793–1794)


Durante el breve mandato del Comité de Salvación Pública, surgió el Culto a la Razón, promovido por revolucionarios anticlericales como Jacques Hébert y sus seguidores.

Era un culto abiertamente ateo. No proponía reformar la religión, sino reemplazarla. Dios era sustituido por la Razón como principio supremo. Las iglesias se convertían en “templos de la Razón” y se organizaban ceremonias cívicas donde una figura femenina representaba alegóricamente la nueva divinidad racional.

Sin embargo, este culto generó tensiones. En una Francia mayoritariamente creyente, el ateísmo oficial resultaba extremo. Además, algunos líderes revolucionarios consideraban que una república necesitaba fundamentos morales más sólidos que el simple rechazo de la fe.


3) Culto al Ser Supremo (1794)


Aquí aparece la influencia del deísmo de Rousseau. En sus obras, especialmente en El contrato social y Emilio, o De la educación, Rousseau defendía la existencia de un Dios creador accesible por la razón y una “religión civil” que sostuviera la moral pública sin depender de una Iglesia poderosa. Inspirado en esas ideas, Maximilien Robespierre impulsó el Culto al Ser Supremo en 1794. A diferencia del Culto a la Razón, este no era ateo, sino deísta; afirmaba la existencia de Dios y la inmortalidad del alma y buscaba fortalecer la virtud republicana.


La Convención jacobina organizó una gran fiesta oficial en honor al Ser Supremo, celebrada en Notre Dame, pero el proyecto duró poco. Tras la caída y ejecución de Robespierre en julio de 1794, el nuevo gobierno del Directorio abandonó esta religión cívica. En 1795 se consolidó la libertad de cultos y la separación entre Iglesia y Estado, poniendo fin a los intentos revolucionarios de imponer una nueva fe oficial.


Fue asi como en apenas un año, la Revolución pasó del ataque frontal al cristianismo, al ateísmo militante y luego a una religión moral republicana. Fue uno de los experimentos espirituales más intensos y breves de la historia moderna.


IMAGEN: “Fiesta de la Razón” (representada por una mujer en la carroza) celebrada en Notre Dame de París en noviembre de 1793.

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