EVOLUCIÓN tardía Humana en Asia.
EVOLUCIÓN EN ASIA DEL GÉNERO HOMO: (actualización) Denisovanos y el nuevo Homo juluensis.
En el año 2024 se da a conocer una tercera especie de Homo en Asia, está vez sí se ha encontrado con detalles anatómicos craneales, y podemos decir que era un humano "cabezón"..si! De un volumen craneales de hasta 1700/1800 centímetros cúbicos, comparados con el promedio de Homo sapiens 1350 cc.
Durante años se pensó que el panorama humano del Pleistoceno era relativamente simple: por un lado los neandertales en Europa y Asia occidental, por otro los humanos modernos en África, y quizá algún grupo más en Asia. Sin embargo, los descubrimientos recientes han mostrado que la historia fue mucho más compleja. Entre los protagonistas están el llamado Homo denisova —conocido científicamente como denisovanos— y el propuesto en el 2024, Homo juluensis.
Los denisovanos reciben su nombre de la cueva de Denisova, en Siberia, donde se identificaron por primera vez sus restos mediante ADN antiguo. No se los conoce por esqueletos completos, sino sobre todo por fragmentos óseos y dientes muy grandes, además de análisis genéticos. Vivieron en Asia hace al menos entre 200.000 y 50.000 años, quizá más. Anatómicamente parecen haber tenido molares extraordinariamente grandes y robustos, y un cráneo de gran volumen, comparable al de los neandertales o incluso superior en algunos casos. Genéticamente eran un grupo hermano de los neandertales: ambos descendían de una población común que salió de África hace más de 400.000 años. (Cuando nosotros, los Homo sapiens, ni si quiera existiamos aún)
El llamado Homo juluensis es una propuesta reciente para clasificar ciertos fósiles de China que presentan una combinación particular de rasgos arcaicos y derivados. El nombre “julu” significa algo así como “cabeza grande”, aludiendo al notable volumen craneal de estos restos, que en algunos casos supera los 1.700 cm³. Se trataría de poblaciones que vivieron en el este de Asia durante el Pleistoceno medio y tardío, quizá entre 300.000 y 100.000 años atrás. A diferencia de los denisovanos, que están definidos sobre todo por su ADN, Homo juluensis se basa en rasgos morfológicos: cráneos anchos, bóvedas bajas y robustas, caras amplias y fuertes, con arcos superciliares marcados, pero sin algunas de las características típicas de los neandertales europeos.
En cuanto a las diferencias fundamentales, los denisovanos están mejor definidos genéticamente que anatómicamente, mientras que Homo juluensis es una propuesta morfológica basada en fósiles concretos. No está completamente claro si algunos de los fósiles atribuidos a juluensis podrían corresponder en realidad a poblaciones denisovanas; es decir, todavía hay debate científico. En términos anatómicos, los denisovanos parecen haber tenido dientes posteriores muy grandes y robustos, mientras que los fósiles atribuidos a juluensis destacan sobre todo por su enorme capacidad craneal y por una combinación de rasgos primitivos y modernos en la cara y el cráneo.
Si miramos el árbol evolutivo, la situación actual sugiere que hace unos 500.000–600.000 años existía una población ancestral en África —a veces asociada a Homo heidelbergensis— que dio origen a varias ramas. Una de ellas permaneció en África y evolucionó hasta Homo sapiens, que apareció hace unos 300.000 años en ese continente. Otra rama salió de África y dio lugar a los neandertales en Europa y Asia occidental y a los denisovanos en Asia oriental. Homo juluensis, si se confirma como especie válida, podría representar una diversificación asiática paralela o relacionada con los denisovanos. Nosotros, Homo sapiens, saldríamos de Asia hace unos 80 mil años, tras anteriores salidas que no tuvieron éxito con su natalidad o descendencia posterior.
Homo sapiens se distingue anatómicamente por un cráneo más globular, frente alta y vertical, arcos superciliares reducidos, cara más pequeña y retraída, mentón bien desarrollado y un volumen craneal promedio de unos 1.300–1.400 cm³. Homo neanderthalensis, que vivió en Europa y Asia occidental entre unos 400.000 y 40.000 años atrás, tenía un cráneo alargado y bajo, con occipital prominente, cara proyectada hacia adelante (prognatismo mediofacial), nariz grande, arcos superciliares marcados y un volumen craneal que podía alcanzar o incluso superar al de los humanos modernos, alrededor de 1.400–1.600 cm³. Los denisovanos, por los pocos datos disponibles, compartían con los neandertales la robustez general y el gran tamaño dental, mientras que los fósiles atribuidos a juluensis muestran una mezcla de rasgos arcaicos con capacidades craneales extremadamente altas.
En cuanto a si dieron origen a grupos humanos actuales, la respuesta es compleja. Homo sapiens es la única especie humana que sobrevivió hasta hoy y todos los humanos actuales pertenecen a esta especie. Sin embargo, tanto los neandertales como los denisovanos se cruzaron con los primeros sapiens que salieron de África hace unos 60.000–70.000 u 80 mil años. Como resultado, la mayoría de las poblaciones actuales fuera de África conservan un pequeño porcentaje de ADN neandertal. Además, poblaciones de Oceanía —como los papúes— y algunos grupos del sudeste asiático conservan un porcentaje significativo de ADN denisovano. Esto significa que, aunque neandertales y denisovanos no “dieron origen” directo a pueblos actuales como especies independientes, sí contribuyeron genéticamente a ciertas poblaciones modernas.
Homo juluensis, si se confirma su validez, podría haber sido una de las poblaciones asiáticas que participaron en ese mosaico evolutivo, pero por ahora no existe evidencia genética directa que lo conecte claramente con grupos humanos actuales. El árbol evolutivo humano nunca fue una línea recta, sino una red con múltiples ramas que a veces se separan y otras veces vuelven a entrecruzarse.
COMO QUEDA ENTONCES EL LIO EVOLUTIVO DEL GÉNERO HUMANO EN EL PLEISTOCENO MEDIO Y TARDÍO? En Europa y Asia..
La cuestión es compleja porque el árbol evolutivo humano no es una línea recta, sino un entramado con varias poblaciones que se separan y se vuelven a mezclar.
El Homo antecessor, hallado en la Atapuerca (España), está datado en torno a 1,2–0,8 millones de años. Es uno de los homininos más antiguos de Europa occidental. Presenta una combinación interesante: rasgos relativamente modernos en la cara (más parecida a Homo sapiens que a neandertales) y otros más arcaicos en el resto del cráneo y la dentición.
Durante un tiempo se propuso que Homo antecessor podría ser el ancestro directo de los neandertales a través de Homo heidelbergensis. La idea clásica era algo así:
Homo antecessor (Europa, ~1 millón de años) → Homo heidelbergensis (Europa, ~600–400 mil años) → Homo neanderthalensis (Europa).
Sin embargo, hoy esa hipótesis ya no es la más aceptada en su forma simple.
Lo que muchos investigadores sostienen actualmente es que Homo antecessor podría representar una población europea temprana descendiente de Homo erectus u otras formas africanas antiguas, pero no necesariamente el antepasado directo de los neandertales. Podría ser una rama lateral que no dejó descendencia directa.
En cuanto a Homo heidelbergensis, aquí está el verdadero debate. Hay dos grandes modelos:
El Primer modelo (más tradicional): Homo heidelbergensis habría evolucionado en África hace unos 700–600 mil años. Desde allí, algunas poblaciones salieron hacia Europa. En Europa esas poblaciones evolucionaron progresivamente hacia los neandertales. En África, otras poblaciones de heidelbergensis evolucionaron hacia Homo sapiens.
El Segundo modelo (más reciente y matizado):
El nombre Homo heidelbergensis se estaría usando para fósiles muy distintos entre sí. En realidad, podría haber varias poblaciones diferentes en África y Eurasia. En este esquema, en África existiría una población ancestral (a veces llamada Homo rhodesiensis por algunos autores), mientras que en Europa las poblaciones del Pleistoceno medio ya estarían en la línea neandertal. Es decir, los fósiles europeos de hace 500–400 mil años ya mostrarían rasgos claramente “preneandertales”.
¿Y dónde encajan los denisovanos y el llamado Homo juluensis?
Los datos genéticos indican que neandertales y denisovanos se separaron de un ancestro común hace unos 400–450 mil años, probablemente en Eurasia. Ese ancestro podría corresponder a alguna población relacionada con Homo heidelbergensis o formas afines.
En Asia oriental, algunas poblaciones del Pleistoceno medio (que algunos investigadores han propuesto llamar Homo juluensis) podrían representar una diversificación regional paralela a los neandertales europeos y a los denisovanos. Sin embargo, no está claro si “H. juluensis” es realmente una especie distinta o si algunos de esos fósiles pertenecen en realidad a los denisovanos.
No parece que Homo antecessor sea el ancestro claro y directo de Homo heidelbergensis y, por tanto, de los neandertales. Más bien, Homo antecessor sería una población europea temprana que pudo extinguirse sin dejar descendencia directa.
Lo más probable según el estado actual del debate es que:
– Una población africana del Pleistoceno medio dio origen tanto a la línea de Homo sapiens como a la línea neandertal-denisovana.
– Esa población salió de África hace más de 500 mil años.
– En Europa evolucionó hacia los neandertales.
– En Asia se diversificó hacia los denisovanos y quizá otras formas regionales (como las propuestas bajo el nombre Homo juluensis).
Resumiendo, el esquema más coherente hoy no es una cadena lineal “antecessor → heidelbergensis → neandertal”, sino un árbol con una población africana ancestral que da varias ramas: una hacia sapiens en África y otra hacia neandertales y denisovanos en Eurasia, mientras que Homo antecessor sería una rama europea más antigua que se extinguió, no necesariamente está en la línea directa de ninguna de ellas.
ENTONCES TENEMOS TRES ESPECIES HUMANAS (no sapiens) ASIATICAS (por ahora, aparte del hoobit, Homo floresiensis)
Además de los denisovanos (un grupo humano arcaico conocido sobre todo por ADN y fragmentos de huesos), en los últimos años han surgido varias propuestas de especies o poblaciones antiguas que hasta hace poco no formaban parte de la discusión general en paleoantropología o estaban poco integradas en los libros de texto clásicos. Estas no son todas necesariamente aceptadas universalmente, pero representan tendencias importantes en la investigación reciente:
Homo luzonensis es una especie descubierta en la cueva de Callao, en la isla de Luzón (Filipinas), cuya antigüedad se sitúa entre unos 50 000 y 67 000 años. Se describió formalmente en estudios publicados en 2019, pero sigue siendo muy relevante para entender la diversidad humana tardía en Asia. Sus fósiles —restos de dedos de manos y pies, huesos y dientes— muestran una combinación de rasgos arcaicos y derivados únicos, por lo que fue nombrado como especie distinta dentro del género Homo.
Homo longi, conocido comúnmente como el “hombre dragón”, es un cráneo casi completo hallado cerca de Harbin (noreste de China). Fue propuesto como especie en 2021 y recientemente vinculado con los denisovanos tras análisis de proteínas y ADN mitocondrial de otros restos. En la literatura científica reciente se discute si este nombre sería formalmente el taxón de los denisovanos del Pleistoceno medio asiático, mostrando rasgos distintos de otras ramas humanas.
Homo juluensis es la propuesta más reciente (publicada en Nature Communications en 2024) para agrupar varios fósiles humanos del este de Asia que muestran características diferentes a las de neandertales, sapiens y otros fósiles conocidos. El término fue sugerido por paleoantropólogos como una especie propia de Asia oriental con cráneos muy grandes y rasgos singulares. Algunos investigadores incluso han propuesto que esta especie podría incluir enigmáticos restos asociados con denisovanos, pero esta clasificación aún está en debate y requiere confirmación adicional.
Además de estos nombres recientes o emergentes, Asia tiene fósiles antiguos que han sido objeto de discusión en los últimos años, aunque no siempre formalizados como nuevas especies completas:
Mandíbulas y dientes denisovanos encontrados en lugares como el Tíbet o el canal de Penghu (Taiwán) ampliaron el rango geográfico y morfológico de los denisovanos.
Otros fósiles chinos como los de Yunxian (tres cráneos en Hubei) siguen siendo estudiados y podrían aportar datos a largo plazo, aunque todavía no tienen nombre de especie formal publicado.
Las especies o propuestas recientes en Asia que han irrumpido en la discusión evolucionista son Homo luzonensis, Homo longi (asociado con los denisovanos) y la propuesta Homo juluensis. Todas apuntan a una gran diversidad de poblaciones humanas en Asia durante el Pleistoceno medio y tardío, mucho más compleja de lo que se pensaba hace unas décadas y que aún está siendo refinada por nuevos descubrimientos y análisis.

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