EVOLUCIÓN DOCTRINARIA DEL BOMBARDEO DE PRECISIÓN.
ANTECEDENTES: Cuando el avión comenzó a sustituir a la artillería de tierra a comienzos del siglo XX, era difícil conseguir una puntería precisa desde un móvil en movimiento volando alto. Ya en la Primera Guerra Mundial se probaron las primeras bombas guiadas por radio, pero no entraron en servicio. Los bombarderos realizaban bombardeos de saturación con bomba de caída libre, los visores de puntería eran necesarios. La otra opción eran los peligrosos bombardeos en picada. En la Segunda Guerra Mundial se usaron por vez primera misiles y drones, como por ejemplo los famosos Mistel alemanes.
EL DESARROLLO EN LA POSTGUERRA
Cuando la guerra moderna se extendía sobre el cielo de Vietnam en la década de 1960, los planificadores de los Estados Unidos comenzaron a enfrentar un problema que definiría la doctrina de las siguientes décadas: las bombas convencionales lanzadas en caída libre apenas lograban precisión aceptable contra objetivos específicos, exigían enormes paquetes de salida y exponían a los aviones y tripulaciones a defensas antiaéreas cada vez más eficaces. En ese contexto surgió un hito tecnológico: el BOLT-117, la primera bomba guiada por láser, probada y utilizada en combate a partir del 23 de mayo de 1968 desde cazas F-4 Phantom II sobre Vietnam. Esta arma, aunque primitiva, anticipó una revolución en la manera de pensar el empleo de la fuerza aérea, integrando sensores, control de vuelo y designación de blanco en una sola munición.
En los años 70 y 80, la doctrina de bombardeo evolucionó con los programas Paveway II y III, que perfeccionaron la guía láser y ampliaron la gama de cuerpos de bomba Mk 80 con unidades de control aerodinámico. Aviones como el F-111 Aardvark y el F-117 Nighthawk, este último diseño furtivo, demostraron el valor de las bombas láser en operaciones de alta intensidad. Durante la Guerra del Golfo de 1991 (Operation Desert Storm), las LGB guiadas por láser se convirtieron en herramientas centrales para destruir objetivos puntuales bajo condiciones de combate intensas, aunque la presencia de polvo, humo y clima adverso característicos del desierto revelaron las limitaciones de la dependencia laser.
La necesidad de precisión sin restricciones meteorológicas condujo al desarrollo de un concepto distinto en los años 90: el de municiones guiadas por GPS e inercial, encapsulado en el programa Joint Direct Attack Munition (JDAM). Estas kits, adaptables a cuerpos de bombas estándar de 500, 1.000 y 2.000 libras, introdujeron una nueva doctrina táctica: el bombardeo de precisión todo tiempo, capaz de golpear objetivos con exactitud incluso bajo nubes densas o a grandes distancias.
El primer uso operacional de los JDAM llegó en 1999 durante la campaña de Kosovo (Operation Allied Force), donde bombarderos B-2 Spirit cargados con JDAM demostraron cómo la combinación de baja observabilidad y guiado por satélite podía redefinir la eficacia del ataque aéreo. La aceptación de estos sistemas fue inmediata; para 2001, prácticamente todas las aeronaves de ataque de la Fuerza Aérea estadounidense estaban certificadas para emplearlos, y su uso se generalizó en conflictos posteriores.
Con el inicio de la Operación Enduring Freedom en Afganistán en 2001, aviones pesados como el B-52 Stratofortress y el B-1 Lancer desplegaron JDAM con una frecuencia sin precedentes. Estos bombardeos no solo destruyeron infraestructuras enemigas, sino que, al ser utilizados en apoyo aéreo cercano y ofensivas contra posiciones insurgentes, cambiaron la manera en que los planificadores encuadraban los ataques de precisión en terreno desigual y fragmentado.
La invasión de Irak de 2003 (Operation Iraqi Freedom) consolidó la era del JDAM como estándar de facto de las municiones de precisión: más de 6.500 JDAM fueron empleadas por una variedad de plataformas, incluyendo F-15E Strike Eagle, F-16 Fighting Falcon y F/A-18 Hornet. Los envíos de coordenadas reemplazaron con frecuencia la iluminación láser, y la doctrina de bombardeo pasó de “ver y designar” a preprogramar y ejecutar con independencia de la visibilidad.
En la década siguiente, aunque las bombas láser continuaron operativas, la tendencia doctrinal favoreció la universalidad del JDAM y sus variantes, incluso con mejoras como la Laser JDAM (LJDAM) que combinaba guía GPS con capacidad de designación láser para blancos móviles. Con el empleo de estas armas en escenarios tan extensos como los frentes de Irak, Afganistán y otros teatros de conflicto, la doctrina militar aérea ha pasado de la saturación de área con bombas no guiadas a la precisión quirúrgica mediante municiones inteligentes capaces de operar en cualquier condición.
En los conflictos más recientes, como las operaciones contra ISIS en Siria, la doctrina de bombardeo de precisión continúa adaptándose. En campañas aéreas lanzadas bajo nombres como Operation Hawkeye Strike a finales de 2025, aviones como F-15E Strike Eagle y A-10C Thunderbolt II, apoyados por vehículos aéreos no tripulados, han empleado JDAM para degradar nodos de mando y estructuras logísticas, evidenciando la permanencia de este enfoque táctico en el arsenal de las potencias modernas.
A través de estas décadas, el relato doctrinal de los bombardeos guiados ha oscilado desde la dependencia de la iluminación laser y la exposición de los atacantes, hasta una concepción integrada y autónoma del ataque aéreo, donde la precisión, la versatilidad y la capacidad de operar sin limitaciones meteorológicas son ahora los pilares de la planificación estratégica y táctica.
IMAGEN: UN F-117 NIGHTHAWK LANZA UNA BOMBA GBU guiada por láser sobre Bagdag.
Un Sukhoi Su-24 Fencer lanza un arma equivalente sobre Siria.

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