Decaida aeronaval rusa

I. De la aspiración a la incapacidad: el caso del portaaviones Almirante Kuznetsov

Desde su botadura en 1985 y entrada en servicio en 1991, el Almirante Kuznetsov simbolizó la ambición naval soviética de poseer proyección aeronaval global. Sin embargo, tras la disolución de la URSS, esa ambición se transformó en una carga logística y financiera para la Rusia postsoviética. La nave, con capacidad para transportar aproximadamente unas dos o tres decenas de cazas como los Su-33 y MiG-29KR, pasó la mayor parte de su vida operativa en puerto debido a la falta de fondos y mantenimiento adecuado. �

Popular Mechanics

La oportunidad de ponerlo en acción llegó en 2016 con la intervención rusa en Siria. Pero la experiencia expuso los límites reales de su aviación naval: la catapulta “ski-jump” típica del Kuznetsov obliga a los aviones a despegar con cargas reducidas de combustible y armamento, restringiendo su utilidad en operaciones de bombardeo intensivo. �

Forbes

Peor aún, dos aviones embarcados se perdieron en accidentes durante el despliegue (un MiG-29K y un Su-33), no por fuego enemigo sino por fallos mecánicos en los sistemas de detención y aterrizaje del propio portaaviones. Los cables de detención que deberían frenar a los cazas fallaron, con la inevitabilidad de que los aviones cayeran al mar. �

Forbes +1

Al regreso de ese despliegue, el portaaviones fue enviado para una gran reparación y modernización en astilleros rusos a partir de 2017. Las promesas de concluir las obras entre 2022 y 2024 fueron sistemáticamente incumplidas, debido a una concatenación de accidentes de reparación (hundimiento de dique seco, caída de grúas, incendios fatales) y problemas financieros y administrativos que inflaron los costes. �

Meduza +1

El resultado es que, más de una década después de su última operación combatiente, el Kuznetsov sigue no operativo, quizá destinado incluso al desguace si no se justifica su reparación, por considerarse un arma demasiado costosa e ineficaz en guerras modernas. �

EL ESPAÑOL

II. La pérdida de poder aeronaval y sus consecuencias estratégicas

El estancamiento del Kuznetsov significa que Rusia carece de una capacidad significativa de proyección aeronaval de largo alcance. En términos prácticos, esto implica varias consecuencias geopolíticas:

Ausencia ante crisis navales extensas. Rusia debe confiar en bases terrestres (como la base aérea de Hmeimim en Siria) y en su fuerza aérea convencional para proyección de poder, en lugar de una flota con portaaviones que pueda proyectar fuerza sostenida en océanos lejanos.

Vulnerabilidad frente a actores con dominio aeronaval. Estados Unidos, el Reino Unido e Israel disponen de portaaviones y portaaviones ligeros (en el caso británico) con aviones de superior alcance y sensores integrados que pueden sostener campañas aéreas sin necesidad de bases en tierra en países aliados. Esa supremacía facilita que puedan planificar y ejecutar operaciones aéreas de presión o ataque contra objetivos en Irán u otras partes del Oriente Medio con menores restricciones logísticas y con apoyo de grupos de batalla de portaaviones completos.

La incapacidad rusa de sostener operaciones aeronavales de largo alcance hace que Moscú tenga menos capacidad disuasoria naval frente a las fuerzas occidentales e israelíes en el Golfo Pérsico y el Mediterráneo Oriental, especialmente cuando se discute la amenaza de confrontaciones con Irán. Sin una flota de portaaviones capaz de desafiar y disuadir de forma sostenida en teatro, Rusia se apoya en misiles de crucero, bombarderos estratégicos basados en tierra y su fuerza aérea convencional en lugar de proyección aeronaval. Esto, combinado con sanciones económicas por la guerra en Ucrania, limita su influencia directa en esas regiones en comparación con las capacidades de portaaviones de EE. UU. y Reino Unido.

III. Operaciones aeronavales rusas sobre Siria: 2008 vs. 2015–2017

La referencia habitual a “operaciones aeronavales rusas sobre Siria en 2008” parece mezclar con la experiencia de la Fuerza Aérea Rusa en la Guerra de Osetia (2008), en la que las fuerzas rusas realizaron algunas misiones aéreas limitadas contra objetivos georgianos, con la intervención militar en Siria que comenzó en 2015. �

cna.org

A. Guerra de Osetia del Sur (2008)

En el conflicto de 2008, la Fuerza Aérea Rusa llevó a cabo menos de 200 ataques aéreos en cinco días. �

cna.org

Este episodio demostró, como señalaron analistas, que Rusia tenía capacidades aéreas modernas (después de años de modernización tras los años 90) pero carecía de experiencia en campañas aéreas prolongadas. �

armyupress.army.mil

B. Intervención en la guerra civil siria (desde 2015)

Cuando Rusia intervino en Siria en septiembre de 2015, su enfoque fue usar una mezcla de aviación basada en tierra y elementos navales como el Kuznetsov en 2016–2017:

Tipos de aeronaves involucradas:

Aeronaves embarcadas desde el Kuznetsov: Su-33 y MiG-29K/MiG-29KR, junto con helicópteros Kamov (Ka-52, Ka-29, Ka-27). �

Russia Beyond

Aviones de la Fuerza Aérea basados en tierra: bombarderos y cazabombarderos como el Su-34, Su-25 y otros de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas, con misiones de ataque, apoyo cercano y reconocimiento desde la base aérea de Hmeimim. �

Wikipedia +1

Naturaleza de las operaciones:

Rusia realizó miles de misiones aéreas desde aeródromos sirios que incluyeron ataques a posiciones rebeldes e Estado Islámico utilizando bombas guiadas y misiles aire-superficie. �

Wikipedia

El Kuznetsov fue la única ocasión (mediados de 2016–enero de 2017) en que un portaaviones ruso participó directamente, aunque su impacto real quedó limitado por sus restricciones técnicas y por el traslado de la mayoría de sus aviones a bases terrestres para misiones más sostenidas. �

Forbes

Accidentes y mitos de derribos:

Accidentes en portaaviones: Dos aeronaves basadas en el Kuznetsov se perdieron por fallos en los sistemas de aterrizaje del buque; ninguno fue derribado por fuerzas enemigas ni, específicamente, por Turquía. �

Forbes

Su-34: Este avión de ataque táctico ruso ha tenido varios incidentes a lo largo de su carrera (colisiones en entrenamiento, accidentes independientes de combate y fallos mecánicos), pero no hay evidencia pública verificada de que aviones Su-34 hayan sido derribados por la aviación turca en Siria en esos contextos. En el incidente más citado entre Rusia y Turquía (noviembre de 2015), un Su-24 fue derribado por Turquía, no un Su-34. �

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IV. Conclusión reflexiva

Desde una ambición de proyección de poder global a través de un portaaviones, hasta la realidad de una marina sin la capacidad de sostener operaciones aeronavales de gran escala, la historia del Almirante Kuznetsov es paradigmática de las limitaciones estructurales del poder naval ruso contemporáneo. Su incapacidad para regresar al servicio limita no solo la presencia militar rusa en teatros oceánicos, sino también su peso estratégico en una región tan disputada como el Oriente Medio. Mientras tanto, Estados Unidos, Reino Unido e Israel mantienen la capacidad de desplegar grupos de portaaviones con alto número de aviones y apoyo logístico para operaciones aéreas sostenidas —incluidas posibles operaciones contra Irán— sin depender de bases en tierra o de repuestos navales de difícil mantenimiento. En Siria, las operaciones rusas demostraron la flexibilidad de su fuerza aérea convencional, la utilidad de bases en tierra como Hmeimim y las limitaciones persistentes de su aviación naval. 


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