Mujeres de la Monarquía Romana.
CINCO MUJERES DETERMINATES DE LA MONARQUÍA ROMANA.
La mujer en la antigüedad de Grecia y Roma no participó directamente en política, pero siempre han influido en las decisiones y comportamientos de los hombres. En civilizaciones mas antiguas, como la egipcia y mesopotámicas, llegaron a ser influyentes Reinas, pero esa "modernidad" desparece después en la Europa meridional.
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| Tulia atropella a su padre Sercio Tulio. |
La primera acción importante fue la de las mujeres sabinas, al evitar la guerra entre los romanos y sabios, en el famoso secuestro, que según Tito Livio, los romanos enamoraron a las sabinas con lindas palabras, y éstas al final interceden entre padres y hermanos con sus enamorados, evitando el conflicto.
Después destacan cinco mujeres: Tarpea, Camila, Tanaquilla, Tulia y Lucrecia. Cada una destaca en defectos o en virtudes que caracterizan a al romanidad.
Tarpea es la mas antigua; se dice que ella abrió las puertas de Roma a los Sabinos, a cambio de las joyas que esots portaban en sus brazos. Fue condenada por traición y asesinada con los escudos sabinos. Roca Tarpea se llamo después el lugar desde el Monte Campidoglio desde donde se lanzaban los condenados a muerte por crímenes de traición.
Camila era la hermana del romano Publio Oracio, vencedor de los hermanos Curiazios de Alba Longa. Camila fue novia de uno de estos, muerto por su hermano en el enfrentamiento competitivo entre ambas ciudades por la dominación de la zona. Publio Oracio la asesinó luego por esa traición, siendo él condenado por fratricida, pero su padre logra el perdón "por sus servicios a la patria".
Tanaquilla era la esposa de Tarquinio Prisco, un griego llegado a la ciudad de Tarquinia y mudado a Roma en busca de oportunidades que no encontraría en la zona etrusca, en donde la conoció. Ellos tenían a un esclavo muy talentoso, que gano la atención de Tanaquilla y logró que fuera el sucesor, asi Servio Tulio llego a ser rey de Roma.
Tulia fue la hija de Servio Tulio. Casada con otro Tarquinio, ambos participaron en el asesinato de su padre, acusado de llegar al poder sin el consentimiento del Pueblo y el Senado romano, por influencia de Tanaquilla, una etrusca.
Lucrecia fue una noble romana,.ejemplo de la pureza y virtud suprema. Acosada por.el hijo del rey Tarquinio el Soberbio. Hizo jurar a su padre y a su marido por la venganza, suicidándose después para probar su inocencia, dando un ejemplo moral.
Su muerte impulsó el rechazo que llevó al golpe de Estado que provocó a la expulsión de Tarquinio el Soberbio de Roma y el nacimiento de la República.
Su marido fue Lucio Tarquinio Collatino, uno de los dos primeros cónsules de Roma.
"LA DÉCIMA MUSA" SAFO DE LESBOS.
El pueblo heleno se muestra luego de "los tiempos oscuros'' dividido en tres origenes de procedencia y cultura: eólicos, jonios y dorios. Los eólicos se concebían como herederos de las poblaciones más antiguas del norte y del centro de Grecia. En la tradición mítica, descendían de Éolo, hijo de Helén, el antepasado común de todos los helenos. Históricamente, su núcleo se situó en Tesalia, Beocia y partes de Grecia central, regiones con fuertes tradiciones aristocráticas y rurales. El mundo eólico conservó un aire arcaico: sociedades dominadas por linajes nobles, una poesía que tendía a la expresión lírica íntima y una lengua que preservaba rasgos antiguos del griego.
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| Safo de Lesbos. |
Cuando, entre los siglos XI y X a. C., grupos eólicos emigraron hacia Asia Menor, se asentaron sobre todo en la isla de Lesbos y en la costa frente a ella. Allí floreció una cultura refinada, de la que Safo y Alceo son los nombres más célebres, marcada por el canto, el simposio y una sensibilidad distinta a la épica heroica tradicional homérica.
Safo nació probablemente hacia finales del siglo VII a. C., en la isla de Lesbos, uno de los principales centros de la cultura eólica. Lesbos no era un rincón aislado, sino un espacio de intensa vida aristocrática, atravesado por rivalidades políticas, exilios y retornos, y abierto al intercambio con Asia Menor. Este contexto explica tanto el refinamiento de su poesía como la tensión vital que recorre sus composiciones. La tradición antigua la presenta como miembro de una familia noble, afectada por luchas internas que la llevaron incluso al destierro, experiencia que dejó huella en su sensibilidad poética.
El papel cultural de Safo fue, ante todo, el de redefinir la función de la poesía. Frente a la épica homérica, que cantaba a los héroes y a los dioses en un registro grandioso y colectivo, Safo hizo de la experiencia personal el centro del poema. El amor, el deseo, los celos, la ausencia y el dolor se convirtieron en materia poética legítima. No se trataba de emociones abstractas, sino de vivencias concretas, nombradas con una precisión casi física. El célebre fragmento en el que describe los síntomas del amor —la lengua quebrada, el fuego bajo la piel, el temblor y la ceguera momentánea— es una de las primeras descripciones psicológicas del deseo en la literatura occidental.
Safo fue también una figura central en la vida cultural femenina de su tiempo. Dirigía, según parece, un círculo o comunidad dedicada a la educación de jóvenes mujeres aristocráticas, donde la música, la danza, el canto y la poesía desempeñaban un papel esencial. En ese ámbito, la poesía no era solo arte, sino rito de paso, celebración de la belleza y preparación para la vida adulta. Esta dimensión pedagógica y ritual explica el tono ceremonial de muchos de sus poemas, dedicados a Afrodita, a las Musas o a la despedida de una joven que abandona el círculo para casarse.
Las características que definen la poesía de Safo son inconfundibles. Su lenguaje es claro y directo, pero de una intensidad emocional extrema. Utiliza imágenes sencillas —flores, guirnaldas, luz, perfume— que adquieren un valor simbólico profundo. Su métrica, en especial la estrofa sáfica, revela un dominio técnico extraordinario al servicio de la emoción, nunca de la ornamentación vacía. Además, su voz poética es abiertamente femenina en un mundo dominado por hombres: no imita el discurso épico ni adopta una máscara masculina, sino que habla desde su propia experiencia y su propio cuerpo.


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