El Galeón de Manila
PRELUDIOS DE LA GLOBALIZACIÓN ECONOMICA MUNDIAL" "EL GALEÓN DE MANILA " RUTA DE ESPAÑA DE ACAPULCO HASTA MANILA.
El llamado Galeón de Manila fue una institución marítima y económica fundamental del Imperio español entre los siglos XVI y comienzos del XIX, surgida en el contexto de la expansión oceánica posterior a la conquista de América y a la incorporación de Filipinas a la Monarquía Hispánica. Tras el hallazgo del tornaviaje del Pacífico por Andrés de Urdaneta en 1565, se hizo posible un sistema regular de navegación que conectó de manera estable Asia, América y Europa. El galeón no fue un navío concreto, sino un modelo de organización comercial y administrativa basado en grandes naves de alto bordo, capaces de transportar enormes cargamentos y de resistir largas travesías oceánicas, bajo un estricto monopolio controlado por la Corona.
Su función principal fue servir como eje del comercio transpacífico entre Manila y el puerto de Acapulco. Desde Filipinas partían sedas chinas, porcelanas, lacas, especias, marfiles, algodones y objetos de lujo procedentes del Sudeste Asiático y del Imperio Ming y, posteriormente, Qing. A cambio, desde Nueva España se enviaban grandes cantidades de plata americana, especialmente de las minas de Zacatecas y Potosí, que sostenían la economía asiática y alimentaban los circuitos monetarios globales. Este intercambio convirtió al Galeón de Manila en uno de los primeros sistemas de comercio verdaderamente mundial, integrando economías, culturas y mercados separados por vastas distancias oceánicas.
La ruta seguía un patrón anual relativamente fijo. El viaje de ida partía de Acapulco hacia Manila aprovechando los vientos alisios, cruzando el Pacífico en dirección suroeste. El regreso, mucho más complejo, se realizaba desde Manila hacia el norte, bordeando Japón hasta encontrar las corrientes favorables del Kuroshio y los vientos del oeste que permitían descender luego hacia la costa de California y, finalmente, arribar a Acapulco. Estas travesías podían durar entre cuatro y seis meses y estaban marcadas por enormes riesgos: tormentas, enfermedades, escasez de víveres, naufragios y ataques de corsarios, lo que contribuyó a forjar una fuerte carga simbólica en torno a estos navíos.
La relación entre el Galeón de Manila y la noción del “galeón fantasma” pertenece más al ámbito de la memoria cultural y del imaginario marítimo que a un hecho histórico concreto. La magnitud de las pérdidas humanas, la desaparición de naves enteras sin dejar rastro y el secretismo impuesto por el monopolio comercial alimentaron relatos de barcos que nunca llegaban a puerto, de galeones vistos a la deriva o reapareciendo cargados de riquezas malditas. El galeón fantasma funciona como una proyección simbólica de los peligros del comercio oceánico y del carácter casi mítico del Galeón de Manila, cuya presencia real fue decisiva para la historia económica global, pero cuya huella también quedó inscrita en leyendas, rumores y narraciones que reflejan el temor y la fascinación que inspiraba la navegación por el Pacífico en la temprana modernidad.



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