Estrategia aeronaval nortemaericana.
LA ESTRATEGIA AERONAVAL NORTEAMERICANA DE 1/3 DE LOS SUPER POORTAVIONES
INTRO: Como super potencia aeronaval mundial desde que Inglaterra decidió desmantelar su fuerza de verdaderos poortaeronaves en los año setenta, los Estados Unidos dominan los Océanos del mundo en una estrategia totativa de sus grupos de poortaviones (que incluyen cruceros anti aéreos y antisubmarinos, destructores, submarinos y aviones de patrullar de diatinto tipo). Todo este despliegue es para evitar la única posibilidad de Rusia o Chian de un ataque masivo de misiles, sobre todo los nuevos hipersónicos con capacidad de maniobra final (no de simple trsyectoria balística)
LA ESTRATEGIA:
Durante mucho tiempo, las grandes potencias han buscado la forma de dominar el mundo sin tener que conquistar enormes territorios por tierra. Dos pensadores ayudaron a entender cómo hacerlo: Nicholas Spykman y Alfred Thayer Mahan.
Spykman se dio cuenta de que el centro del poder mundial no estaba en los desiertos ni en las estepas del interior de Eurasia, sino en una franja que rodea ese gran continente: las costas, los mares cercanos, los puertos, los estrechos y las regiones donde vive mucha gente y pasan las principales rutas comerciales. A esa franja la llamó el “Rimland”, el borde del mundo euroasiático. En ese borde están Europa occidental, el Mediterráneo, Oriente Medio, el sur de Asia y el sudeste asiático. Quien controle esas costas, pensaba Spykman, tiene en sus manos la llave del equilibrio global.
Por su parte, Mahan explicó que el poder de una nación no depende solo de sus ejércitos en tierra, sino de su capacidad para dominar el mar. Controlar los océanos significa poder mover fuerzas rápidamente, proteger el comercio propio, cortar el comercio del enemigo y aparecer en lugares lejanos cuando sea necesario. Para él, las grandes potencias del mundo moderno no se construyen desde la tierra firme, sino desde los puertos, las flotas y las rutas marítimas.
Cuando se combinan estas dos ideas, aparece una forma muy clara de entender la estrategia global. No hace falta conquistar el corazón continental de Eurasia, que es enorme, difícil de ocupar y costoso de controlar. Lo más eficaz es rodearlo desde el exterior. Es decir, mantener el control del Rimland usando el poder naval. Quien domina los mares que bañan esas costas y mantiene presencia en los puertos clave puede presionar, contener y limitar a las grandes potencias continentales sin necesidad de invadirlas directamente.
Así, la estrategia no consiste tanto en avanzar por tierra, sino en colocar flotas, bases y alianzas a lo largo de ese “borde” del mundo. Desde ahí se vigilan los accesos al mar, se protegen las rutas comerciales propias y se impide que una potencia continental se convierta en dueña de los océanos. Es una forma de cerco indirecto: no se encierra al adversario con muros, sino con mares controlados.
En palabras simples, Spykman explicó dónde se juega la partida del poder mundial: en las costas y los mares que rodean a Eurasia. Mahan explicó cómo se gana esa partida: dominando el mar. Juntas, sus ideas describen una misma lógica: quien controla los océanos y el borde costero del gran continente tiene una enorme ventaja para influir en el destino del mundo sin necesidad de ocuparlo todo por la fuerza.
En que consiste la estrategia de 1/3?
Estados Unidos no tiene sus portaaviones siempre en el mar. Mantiene una rotación pensada para que la flota no se agote ni se deteriore. Aproximadamente, un tercio de los portaaviones está desplegado en misiones reales, otro tercio se encuentra en entrenamiento para la siguiente salida, y el último tercio está en mantenimiento en puerto.
Esta rueda nunca se detiene. Gracias a ella, aunque no todos los portaaviones estén navegando al mismo tiempo, siempre hay varios listos para aparecer en cualquier punto del planeta en cuestión de días o semanas. Es una forma de convertir once barcos en una presencia global permanente.
Por qué Estados Unidos tiene 11 portaaviones y no 9? A simple vista, once portaaviones parecen un exceso. Pero si se aplica la lógica del “un tercio”, el número se entiende mejor: de once, normalmente solo cuatro o cinco están disponibles para operar de inmediato. El resto está entrenando o en reparación.
Con menos de once, la Marina tendría “huecos” en el mapa: regiones donde no podría sostener una presencia continua. Además, la propia legislación estadounidense fija ese número como un mínimo estratégico, pensado para poder cubrir al mismo tiempo el Atlántico, el Pacífico y Oriente Medio sin dejar ninguno desatendido.
Caribe
En el Caribe y el Atlántico occidental, la presencia de portaaviones no es constante como en Asia, pero aparece cuando Washington quiere enviar una señal política o militar. Los despliegues allí suelen estar ligados a crisis regionales, ejercicios con aliados o demostraciones de fuerza frente a gobiernos hostiles. El mensaje es simple: aunque Estados Unidos tenga su foco en Asia y Oriente Medio, su “patio trasero” no queda fuera del alcance de sus portaaviones.
Taiwán y el Indo-Pacífico
Esta es hoy la región más sensible del planeta. Los portaaviones estadounidenses navegan por el Pacífico occidental para dejar claro que Washington podría intervenir si Taiwán es atacada. No es solo una cuestión militar, sino psicológica: la imagen de un grupo aeronaval cerca del estrecho de Taiwán actúa como disuasión.
Aquí se ve la lógica de la doctrina global: aunque Estados Unidos tenga problemas en otros frentes, intenta que siempre haya al menos un portaaviones cerca de China, como recordatorio de que el océano no es un “espacio cerrado” para Pekín.
Mar Rojo y Oriente Medio
En el Mar Rojo y el entorno de Irán, los portaaviones cumplen otra función: proteger rutas comerciales, responder a ataques contra la navegación y presionar a Teherán y a sus aliados regionales.
No siempre hay un portaaviones presente de forma continua, pero cuando la tensión sube, uno aparece como una especie de “martillo flotante”: un instrumento de poder que puede lanzar aviones, misiles y operaciones en cuestión de horas. La sola posibilidad de su llegada ya cambia el cálculo de los actores locales.
Actitud de China
China sabe que no puede igualar todavía el poder aeronaval de Estados Unidos en mar abierto. Por eso no intenta copiar exactamente el modelo estadounidense, sino neutralizarlo.
Su estrategia se basa en crear zonas peligrosas para los portaaviones cerca de sus costas: misiles de largo alcance, submarinos, aviones y una red de sensores. La idea es que, si estalla una crisis en torno a Taiwán, los portaaviones estadounidenses tengan que operar más lejos, reduciendo su eficacia. Al mismo tiempo, China despliega sus propios portaaviones como símbolo de estatus y como paso hacia una futura capacidad de proyección global.
Actitud de Rusia
Rusia no compite con Estados Unidos en número ni calidad de portaaviones. Su respuesta es diferente: no busca dominar los mares, sino complicarle la vida al adversario.
Moscú apuesta por submarinos, misiles de largo alcance y cooperación naval con China e Irán en determinadas regiones. En el Mar Rojo o el entorno de Oriente Medio, su presencia es más política que militar: mostrar que no está alineada con el orden naval dominado por Estados Unidos y que apoya un mundo más multipolar.
En una frase
Los portaaviones estadounidenses funcionan como piezas móviles de poder global: no están en todas partes al mismo tiempo, pero su rotación hace que siempre haya alguno cerca de los puntos calientes del planeta. China intenta mantenerlos lejos de sus costas; Rusia, sin poder igualarlos, busca desgastar su influencia con alianzas y armas asimétricas.
EL DESPLIEGUE ACTUAL EN FEBRERO 2026
Caribe
El portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78) está por el mar Caribe, dejando hace meses el Mediterráneo a la Sexta Flota, navegó hacia aguas frente a países como Cuba, ya que antes estuvo frente a Venezuela. Su grupo de ataque —con destructores y aviones a bordo— se ha posicionado como una presencia visible y potente en la región para apoyar tácticas de seguridad, disuasión y presión política con miras a combatir amenazas transnacionales, lucha antidroga e intimidación de gobiernos problemáticos pro Rusia, Irán o China.
Mediterráneo
Aunque el Gerald R. Ford salió del Mediterráneo para dirigirse al Caribe, Estados Unidos suele dejar otras unidades navales importantes en la cuenca mediterránea para colaborar con aliados de la OTAN, realizar ejercicios y responder rápidamente ante crisis en Europa, el norte de África o el Medio Oriente. En este momento no hay un portaaviones estadounidense mayor operando directamente en el Mediterráneo como tal, pero sigue siendo un teatro importante al que pueden moverse fuerzas si la situación lo requiere.
Golfo Pérsico / Mar Rojo (Oriente Medio)
En el área bajo responsabilidad del Comando Central de EE. UU. (CENTCOM), actualmente está desplegado el USS Abraham Lincoln (CVN-72) en el Mar Arábigo y zonas del Golfo Pérsico cercanas a Irán. Este portaaviones y su grupo de ataque están realizando operaciones de vigilancia, vuelos rutinarios, y sobrevuelan la región como parte de un despliegue de fuerte disuasión frente a tensiones crecientes con Irán.
Debido a esas tensiones, la presencia del Abraham Lincoln ha sido reforzada con destructores y otros buques, y su movimiento ha sido uno de los mayores despliegues navales estadounidenses en la región en mucho tiempo.
Cerca de Taiwán / Indo-Pacífico
En el Indo-Pacífico occidental, el portaaviones USS George Washington (CVN-73) está actualmente en Yokosuka (Japón) como parte de la presencia marítima continua de Estados Unidos en Asia Oriental. Este portaaviones opera desde Japón para realizar patrullas en el Mar de China Oriental y Mar de Filipinas, manteniendo una disuasión constante ante posibles movimientos militares de China alrededor de Taiwán y otras zonas disputadas.
Estados Unidos mantiene un “ciclo” en el que siempre varios portaaviones están desplegados en distintas partes del mundo —no todos al mismo tiempo, pero siempre suficientes para cubrir las regiones más sensibles.
En este momento:
Caribe: El Ford se acerca para ejercer presión estratégica y mostrar presencia.
Oriente Medio: El Abraham Lincoln está en aguas cercanas al Golfo Pérsico, listo para responder ante tensiones con Irán.
Indo-Pacífico: El George Washington es la punta de lanza en Asia Oriental, cerca de Taiwán y frente al poder naval de China.
Cada uno de estos despliegues tiene una función política y militar distinta: disuadir a gobiernos hostiles, sostener la estabilidad regional y garantizar que los aliados sepan que Washington puede actuar con rapidez si la situación se complica.

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